Retomar la hegemonía

Roberto Vivar Reinoso

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Después de la segunda guerra mundial, el sistema capitalista estadounidense se consolidó como poder global y hegemónico hacia Latinoamérica. Casi de inmediato, sin embargo, (1959) la revolución socialista cubana le hizo contrapeso. Solo hasta 1999 cuando Hugo Chávez traslada esta filosofía a Venezuela, desde donde se extendió hacia dieciséis gobiernos del continente.
Entonces comenzó el declive de la influencia yanqui, para dar paso a mayor presencia de la Unión Soviética especialmente en lo militar; China y otros tigres asiáticos en lo económico. Con el retorno de la relevancia neoliberal en varios países hispanoparlantes, la potencia norteña intenta recuperar rápido y a la fuerza lo perdido, pero encuentra rezagos del pasado aún infranqueables pese a las medidas drásticas y amenazas que va imponiendo.
Cuba por ejemplo con la cual Barack Obama parecía encaminarse hacia una relación fluida, siente nuevamente el rigor del bloqueo y las sanciones de Donald Trump. Venezuela también los soporta pero Nicolás Maduro no da su brazo a torcer, ni siquiera ante la cerrada oposición interna liderada por Juan Guaidó y la foránea que encarna el grupo de Lima.
Es que el socialismo está debilitado pero no ha muerto, como lo demuestran varios pueblos, incluyendo Ecuador donde las pasadas elecciones seccionales, mostraron que el correísmo mantiene cerca del cuarenta por ciento de aceptación popular, incluyendo el Consejo de Participación Ciudadana. Es el principal motivo para los cuestionamientos contra su titular, José Carlos Tuárez, cual mecanismo también en el empeño por suprimirlo o limitar sus competencias.
Crece así un enfrentamiento que muchos creen podría desembocar en nueva pugna de poderes. Todo porque Lenín Moreno y sus aliados neoliberales, quieren imponer esquema propio rápido y a la fuerza. (O)