El origen de la aguda crisis de inseguridad en Cuenca [VIDEO]

Las autoridades concuerdan que la ola de inseguridad se deriva de la inmigración nacional e internacional, los problemas económicos, la cárcel de Turi y un sistema de control anacrónico

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Los hechos de violencia se dan de manera permanente en cualquier sector de la ciudad y ya no precisamente en lo que se conoce como zonas rojas. Steven Campoverde.

Texto: Agustín Reinoso y Carla León 

Fotos y video: Steven Campoverde

Cuenca sufre un deterioro en la seguridad que ha derivado en una situación actual marcada por una aguda crisis que se refleja en una ola de robos de todo tipo, asaltos y crímenes.  Las causas obedecen a varios factores que convergen y que han originado la sensación y la percepción de vivir en una urbe violenta y sumida en la oscuridad de la delincuencia.

¿Por qué al cabo de una historia signada por la tranquilidad y la certidumbre de vivir en paz y sin miedo la atmósfera de Cuenca se ha tornado hostil y amenazante? Según expertos son diversos los factores que han confluido desde un tiempo acá y que han traído consigo escenarios, en algunos casos, nunca antes vistos ni vividos en la ciudad.

Las autoridades concuerdan en que la inseguridad tiene origen en la inmigración nacional y extranjera producto de la crisis económica que golpea a países de la región como Venezuela, que en su caso concreto también atraviesa una crisis humanitaria que se ha desborado y sobrepasado los límites fronterizos hasta llegar a países del Cono Sur como Ecuador, Perú, Colombia, Chile, entre otros.

Otra arista que influye es tener en Cuenca una cárcel regional como el Centro de Rehabilitación Social Sierra Centro Sur Turi (CRS Turi), inaugurado en 2014 durante el gobierno del expresidente Rafael Correa como parte del nuevo modelo de sistema penitenciario.

A juicio de las autoridades otro factor de incidencia es contar con un sistema nacional de seguridad anacrónico que no ha sido reestructurado de acuerdo a las coyunturas y realidades del Ecuador.

Hay puntos estratégicos en Cuenca donde los actos delictivos son constantes, como la Feria Libre, el mercado Diez de Agosto, el mercado Nueve de Octubre, la Terminal Terrestre, San Roque, La Merced, El Vado, las inmediaciones de la Universidad de Cuenca. Pero la crisis actual es tan aguda que resultaría un reduccionismo remitirse a apenas unos cuantos sectores, dado que la violencia, los robos, las muertes y el miedo se dan y se siente en cualquier lugar de la ciudad y a cualquier hora del día. Ahora toca cuidarse las espaldas y andar a la defensiva.

Las urbanizaciones, los barrios y sectores alejados de la ciudad se han vuelto blanco para la delincuencia, que ahora actúa de forma desvergonzada y con índices de violencia insospechados.

Los delincuentes andan al acecho de personas en lugares desolados para asaltar y robar. Steven Campoverde.

La migración

De acuerdo a la Casa del Migrante, en el curso del 2019 unos 300.000 venezolanos han entrado al Ecuador y unos 10.000 a Cuenca, aunque estas cifras pudiera ser mayores, dado que muchos pasan la frontera sin registro alguno.

Esto supone que Cuenca y el Ecuador ya no son lugares de paso sino de permanencia. El fenómeno trae consigo efectos colaterales que influyen en la vida cotidiana de la población particularmente en lo inherente a la seguridad. Bien se sabe que así como llega gente de bien a aportar al desarrollo de la urbe, también llegan aquellos que solo buscan delinquir y hacer daño. Esto ha sido algo común en todo tipo de diáspora a través de la historia y el caso venezolano no es la excepción.

Las actividades delictivas de los venezolanos en Cuenca no es una cuestión de prejuicio o que se remite a hechos y casos aislados, sino que ya son por demás palpables. Los testimonios ciudadanos y los reportes de los medios de comunicación sobre la criminalidad con vinculación directa o indirecta de los venezolanos es algo de todas las semanas. La crisis económica y humanitaria ha generado que no solo la clase media deje el país, sino también la delincuencia y el crimen organizado.

Según Mario Castro, jefe del Distrito de Policía Cuenca Sur, la delincuencia no tiene origen solo en la inmigración internacional, sino también en la inmigración nacional, en lo que se denomina la “delincuencia de oportunidad”. Aquello supone que bandas delictivas y antisociales ven en Cuenca una ciudad “atractiva” para robar, así que vienen, delinquen y se van.

Castro refiere que el cuadro del mando integral revela tres delitos que han aumentado en los últimos meses de acuerdo a los índices: robo a personas, robo de accesorios de carros y el robo de motos. “Tenemos más eventos en comparación del año anterior y estos delitos van en aumento”.

A juicio de Patricio Carpio, doctor en sociología y catedrático, Cuenca ha perdido parte de la habitabilidad y cultura de paz y es momento de que “esa ciudad de paz” sea recuperada a través de la unidad ciudadana. “Una sociedad no tiene que estar sustentada exclusivamente en los sistemas de control, en la represión (…) debe estar sustentada en un sistema de valores”.

Xavier Barrera, concejal de Cuenca y presidente de la comisión de Seguridad y Convivencia Ciudadana del Concejo Cantonal, el sistema nacional de seguridad es caduco y no es precisamente de años recientes. Se trata, según él, de un sistema “lento” que no permite una sociedad segura y en la que hay una falta de credibilidad y confianza con los diferentes organismos de control y seguridad ciudadana.

La cárcel

A todo esto se suma algo más, coinciden las autoridades: la cárcel de Turi. Según el concejal Barrera “podría ser una percepción o también una realidad que desde dentro de las cárceles todavía se estén liderando bandas hacía el exterior”. Y tacha de deficiente al sistema de manejo de seguridad en los centros penitenciaros nacionales.

Es el caso de Cuenca, dado que tiene una cárcel regional, el CRS Turi, una de las tres que hay en el Ecuador junto a la de Guayaquil y Latacunga, que acogen a reos de alta peligrosidad. Estos centros reclusorios, sin embargo, en las últimas semanas han evidenciado no contar con las garantías de seguridad, lo que se ha reflejado en los incidentes y muertes violentas acaecidas en las últimas semanas.

La Policía hace controles en sectores considerados de mayor riesgo como la zona del mercado Nueve de Octubre.

Testimonios

Los argumentos esgrimidos han desembocado en un ambiente de inseguridad y en diversos y permanentes actos delictivos en la población cuencana.

Carmen Molina vive en el sector de la Terminal Terrestre y asegura que la zona es particularmente peligrosa. La presencia cotidiana de toda clase de delincuentes y el constante acaecer de hechos delictivos han sembrado la zozobra en ella y en su familia, por lo que se sabe angustiada. “A mi hijo ya le asaltan tres veces, un día le dieron con la cacha del revólver, le botaron al piso y se le llevaron un celular nuevo”.

Daniela González también fue víctima de robo en el sector del Control Sur. Un mal día dos tipos que iban en moto se pararon frente a ella mientras caminaba y le asaltaron. No tuvo otra opción que darles todo lo que tenía y entre eso la cartera. “Fue súper feo (…) ahora debo tener mas cuidado (…) no solo me da miedo de que me roben sino de que me pase algo mucho peor por ser mujer”.

Edgar tapia, vecino de Totoracocha, refiere que en la parroquia y en su barrio la delincuencia es una cuestión “marcada” y los asaltos se dan de manera constante. De hecho él fue víctima de los antisociales. “Hay asaltos sobre todo en moto (…) a mi me asaltaron dos jóvenes de esa manera, se bajaron y me robaron el celular. No puse resistencia por no poner mi vida en riesgo”.

Lo que está sucediendo es la antítesis de lo que la Constitución dice respecto a las obligaciones del Estado en relación a la seguridad e integridad de la ciudadanía. El artículo 393, por ejemplo, reza que “el Estado garantizará la seguridad humana a través de políticas y acciones integradas para asegurar la convivencia pacífica de las personas, promover una cultura de paz y prevenir las formas de violencia y discriminación y la comisión de infracciones y delitos. La planificación y aplicación de estas políticas se encargará a órganos especializados en los diferentes niveles de gobierno”.

Por eso el Estado en articulación con los GAD´s y la ciudadanía deben generar un plan de seguridad integral, profundo, eficiente y sólido, perdurable en el tiempo, para combatir la delincuencia de forma decidida en procura de evitar más tragedias y velar como se debe por el bienestar y la paz de la población. (I)

Migración

De acuerdo a la Casa del Migrante, en el 2019 unos 300.000 venezolanos han entrado al Ecuador y unos 10.000 a Cuenca.

Delitos

Según Mario Castro, jefe del Distrito de Policía Cuenca Sur, tres delitos han aumentado en los últimos meses: el robo de autos, motos y asaltos a personas.