Las consultas por doquier

Roberto Vivar Reinoso

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Sobre la permanencia o no del Consejo de Participación, marcha la recolección de firmas para solicitar consulta popular, mientras otros proponen Asamblea Constituyente. En el primer caso debería preguntarse concomitantemente, quién y cómo serán designadas las veintiún autoridades, fijadas por los numerales 10-11-12 del artículo 208 de la Carta Magna, que actualmente se mantienen como letra muerta.

Los antimineros de tres  parroquias pertenecientes a Carchi e Imbabura, piden al máximo organismo constitucional dar paso al pronunciamiento en las urnas, acerca de la actividad extractiva. Pesa sin embargo una advertencia presidencial sobre el peligro que encierran los plebiscitos locales, al tratarse de temas estratégicos nacionales, pues las empresas adjudicatarias de las concesiones demandarán al Estado. Es que lo mismo proyecta el prefecto azuayo en su provincia.

Organizaciones defensoras de la vida con algunos grupos religiosos, proponen definir por votación el matrimonio igualitario aprobado por la Corte Constitucional. Ya salieron a las calles la semana pasada exigiendo destituir a los jueces responsables. Es que además no interpretaron el artículo 67 de la Constitución, plenamente claro: “el matrimonio es la unión entre hombre y mujer”, sino lo reformaron, rebasando sus atribuciones. Crean así un negativo precedente pues igual podrían hacerlo con el acápite 69: “la adopción corresponderá sólo a parejas de diferente sexo”.

La semana pasada ciudadanos organizados informaron haber recolectado las rúbricas requeridas, para solicitar una consulta destinada a suprimir los sueldos perpetuos, que perciben presidentes y vicepresidentes elegidos por el pueblo.

Esta multiplicidad de consultas no fortalece la democracia, al contrario la debilita siendo característica de países tercermundistas. (O)