El Avispero, 25 años de teatro social

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Galo Escudero tiene en su memoria los primeros tiempos del TLT, que celebra 25 años de acción. PSR

Por Brígida Sanmartín 

Un cuarto de siglo de estar vivos, activos, haciendo temblar los escenarios y las letras en las dramaturgias.

Era 1994 cuando llegaron por primera vez a la vieja tarima del teatro Carlos Cueva Tamariz con “La Entrevista”, una adaptación de la obra del autor italiano Alberto Moravia que critica el abuso de poder, las dictaduras y demás sistemas de gobierno.

Un trabajo corto, originalmente para 15 minutos, pero los Avisperos lo hicieron en un formato de 90. ¿Cómo fue eso? Manejando el “Teatro del absurdo” con elementos surrealistas por ellos creados. Cuatro días de lleno total y es para recordarlo. Galo Escudero, el fundador de “TLT Avispero”, no lo niega.

“La Entrevista” contó con la actuación de Fabiola León (+), Franco Virgilio Brecciani, ítalo-ecuatoriano, hoy uno de los animadores en tercera dimensión más reconocidos en Alemania, entre otros actores, ya referentes del teatro cuencano.
Los 25 años de vida y obras del Avispero dan para hablar, y los que ahora están dentro del colectivo prefieren festejarlo con teatro, con actores, con dramaturgos, dramaturgias y sobre todo con el público.

Por eso es que abren el telón de aniversario y, como preludio, ponen en escena dos obras: “Lluvia” y “El Vendedor”, las dos dirigidas por Galo Escudero.

La primera se presenta hoy con la actuación de Pilar Tordera y Francisco Aguirre; la segunda estará mañana y el sábado con la versatilidad de Pancho y Valeria Guzmán. Las funciones de las dos obras serán desde las 20:00  en la sala Alfonso Carrasco.

Un cuarto de siglo
Cuando en la memoria de Escudero el tiempo retrocede, el actor y director se queda en la década de los 90, al final del siglo y milenio anterior, porque en ese entonces nace El Avispero. Nació del cordón umbilical de la Universidad de Cuenca y continuó con el apoyo y convenio de los integrantes de la Comisión de Derechos Humanos dirigida por monseñor Luis Alberto Luna (+), Holger Dután, Janeth Molina.

Una oficina del Consultorio Jurídico de la Universidad de Cuenca era el sitio del taller. Luego pasaron a la vieja sala Alfonso Carrasco, que entonces no era sala, sino una bodega. Como los fundadores del colectivo estaban jóvenes lavaron el piso, las butacas, arreglaron las luces y listo. Allí se dieron siete talleres gratuitos.

Paúl Jara antes de ser sacerdote integraba El Avispero, y también Alberto Ordóñez, Diana Espinoza, Xavier Astudillo, Diana Ochoa y una fase la compartió Carlos Gallegos, el “Cacho”. En ese tiempo, el TLT entró en un estilo de teatro experimental, escogió la vertiente del “Teatro del Oprimido” del brasileño Augusto Boal, un teatro muy de denuncia, contestatario, de lucha contra las fuerzas opresoras.

Nada de panfletario
Los directores, actores, talleristas se fueron por allá, después de todo se adaptaba a los objetivos, a la razón de ser de la Comisión de Derechos Humanos. Cada taller y obra resultaba de un trabajo estudiado, analizado para no caer en un teatro panfletario, trinchero, su afán simplemente era “poner el dedo en la llaga”.

Las cosas no quedaron allí: entraron al teatro invisible, teatro foro, teatro documento. “La Entrevista” fue la obra inicial, y luego como un experimento vino el montaje de dos obras cortas en una misma noche: “El séptimo sello para acabar con Ingmar Bergman” de Woody Allen con actuación de Daysi Erráez y Xavier Paredes Vázquez; y “Otoño en Primavera” escrita por Galo Escudero, muy crítica a lo social y al medio ambiente. (I)