Lo transitorio del cpccs

Eliécer Cárdenas E.

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Ni bien se posesionaron los miembros del Consejo de Participación y Control Social propiamente dicho, ya la “herencia” del CPCCS Transitorio no se ha hecho esperar.
Recordemos que una de las peores contradicciones que tuvo el organismo nacido de la decepción que generó durante el Correato fue no auto eliminarse como hubiera sido lógico, es decir un suicidio institucional, sino que después de que el Dr. Julio César Trujillo, que en paz descanse, hizo y deshizo en el transitorio Consejo, ya en las postrimerías de su mandato se dio cuenta de que el organismo que presidía no tenía futuro y que mejor hubiera sido “matar” a esa criatura institucional antes de que renazca gracias a la consulta popular por él mismo ideada.
Resulta que ahora ya existe una asociación de buenos ciudadanos, cuyo propósito es matar al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, en una especie de fobia, a pesar de que ni siquiera sus integrantes han calentado sus asientos. ¿A qué se debe esto? Según algunos, a que los nuevos vocales del CPCCS carecen del pedigrí necesario para figurar como dignos sucesores del anterior Consejo Transitorio.
De acuerdo a otras versiones, se trataría de puro y simple miedo a que el flamante organismo, que ya no es transitorio, “haga de las suyas” como sucedía durante la década perdida en las nebulosas. Entonces se empiezan a recoger firmas para viabilizar la desaparición constitucional del CPCCS, que fue según sus detractores un horrible Frankenstein que cumplía los mandatos de su creador Rafael Correa. Como él ya no está en el poder, simplemente esa criatura del ensayo de probeta de la “Revolución Ciudadana”, merece el fin. Pero como todo estudiante de Derecho Constitucional sabe, en Jurisprudencia las cosas se deshacen tal como se hicieron, y por lo tanto para que se elimine el CPCCS habría que convocar a otra consulta popular. Moraleja: No hay que aceptar ninguna función transitoria cuando no se cree en esa función, sino más bien decir de frente que aquella no sirve para nada. Así, nos habríamos ahorrado tiempo y dinero, y si es del caso una nueva Consulta Popular a someterla al pobre pueblo soberano, que de soberano no tiene nada. (O)