¿Hasta cuándo?

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Generalizada es la creencia de que los países con mayores recursos naturales se caracterizan por su próspera economía, pero hay excepciones lamentables. En nuestros tiempos, se considera que los países petroleros se caracterizan por su prosperidad ya que se trata de un combustible indispensable que países ricos y pobres lo necesitan y si carecen de él deben gastar importantes porcentajes de divisas para importarlo. La Venezuela de nuestros días es excepcional en el sentido negativo del término. Posee las mayores reservas petroleras del mundo, pero su condición económica es calamitosa, la inflación tiene record mundial y la carencia de recursos básicos es lamentable.
Su población está en torno a los 34 millones y datos serios informan que el número de habitantes que se han visto obligados a emigrar es de 4 millones, es decir más del 10% en los últimos años. En un pasado no lejano ese país se caracterizaba por su gran atractivo para migrantes que se establecían allí dejando los suyos de Europa y América Latina. Nuestro país, por los que se han establecido aquí y transitan hacia el sur testimonia la pobreza de los que se vieron obligados a salir, sin que tenga sentido que se trata de “montajes” de los capitalistas explotadores, y tienen que atravesarlo en condiciones extremas para seguir adelante.
El gobierno lo hacen seres humanos y de ellos depende el apropiado uso de los recursos y su distribución. Desde los comienzos del milenio, ese país tuvo por presidente a Chávez, uno de los autores, cómplices y encubridores del Socialismo del Siglo XXI que pregonaron la igualdad y nuestro país, cuyo anterior gobierno preconizó la misma doctrina, vive una crisis económica nada deseable, después de haber experimentado una inusual elevación del costo del petróleo.
¿Hasta cuándo Venezuela vivirá esta situación? El afán de mantenerse en el poder de sus gobernantes y querer “tapar” la corrupción tornan incierta la duración de esta crisis integral.