“Mi Viejo”, homenaje de agradecimiento al padre

“Es un buen tipo mi viejo...” inmortal letra

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Día del padre
Luis Palacios, el “mimado” de la familia, con su esposa Mercedes Madero y una de sus hijas Elizabeth; en su estudio de música. ACR

En 1969, cuando el cantante argentino Piero puso la música al poema Mi Viejo, escrito por el periodista José Tcherkaski, tal vez no intuyeron que sería la canción más difundida del mundo de habla hispana durante la celebración del Día del Padre.
Ellos pasaron a la historia porque “Ahora ya caminas lento/como perdonando el viento/yo soy tu sangre mi viejo…” es un himno para cantar al padre.
Es casi imposible que alguien no la haya escuchado y cantado, sin importar las edades.
Luis Palacios, de 81 años de edad, nacido en Tungurahua y radicado en Cuenca, considera que aquellas inmortales frases como “la edad se le vino encima/sin carnaval ni comparsa…” ha marcado la vida de muchas generaciones.
Tan es así que cantantes de distintos géneros musicales también la han entonado como homenaje al tema ya clásico.
Palacios, quien es considerado por su familia como un melómano, tiene respeto por aquellas canciones que narran historias verdaderas como Mi Viejo.
Esta es una de las razones por las que él compartió su trabajo con su pasión: recopilación y distribución de biografías de autores de música, fundamentalmente ecuatoriana, y la respectiva historia de las melodías.
“Jamás olvidaré cuando salió esa canción. No habían discos compactos en esa época. Un amigo de Quito me regaló un disco de vinilo y cuando escuché me puse a llorar porque es la vivencia de un padre y lo que yo he hecho con mis hijos y seguiré haciendo. Es el dibujo vivo del hombre sencillo, cariñoso, responsable, que va caminando y mientras camina van agotándose sus fuerzas, pero al caminar va cultivando, va dejando la honradez, decencia, lealtad, trabajo, responsabilidad, amor… y al último, el cantante se queda complacido”.
Pero a don Luis, cuando tenía 20 años de edad, en un soplo la vida le arrebató a su “querido viejo”, cuando Luis Palacios.
Su progenitor falleció de anemia aplásica (su cuerpo dejó de producir las suficientes células sanguíneas nuevas).
Desde entonces, Luis “el dolor lo lleva dentro”, tal como lo como entona Piero; pero su esposa Mercedes Madero, con quien llevan 53 años de matrimonio, ha sido y es su luz.
Ella confirma “todo en la vida se lleva adelante, se pasa, se sobrelleva…con amor”. (ACR)-(I)


Él creció con el siglo

“Es un buen tipo mi viejo/ que anda solo y esperando/ tiene la tristeza larga/ de tanto venir andando/ yo lo miro desde lejos/ pero somos tan distintos/ es que creció con el siglo/ con tranvía y vino tinto/ viejo mi querido viejo/ ahora ya camina lento/ como perdonando el viento/ yo soy tu sangre mi viejo/ soy tu silencio y tu tiempo/ el tiene los ojos buenos/ y una figura pesada/ la edad se le vino encima/ sin carnaval ni comparsa/ yo tengo los años nuevos/ y el hombre los años viejos/ el dolor lo lleva adentro/ y tiene historias sin tiempo/ viejo mi querido viejo/ ahora ya camina lento/ como perdonando el viento/yo soy tu sangre mi viejo/ soy tu silencio y tu tiempo/ yo soy tu sangre mi viejo /yo/ soy tu silencio y tu tiempo/ viejo mi querido viejo/ viejo mi querido viejo/ viejo mi querido viejo/ viejo/ viejo/ viejo/ viejo mi querido viejo. (I)

Wilson Sanisaca, artista no vidente, padre de cuatro hijos, canta como Piero.

Una apología a Piero

Wilson Sanisaca, de 52 años de edad, persona invidente, hoy sentado en una silla plástica, en una de la veredas de la Calle del Artista (Sucre), con micrófono y parlante le canta al padre la emblemática canción Mi Viejo.
Lo hace con profunda nostalgia porque de su padre fallecido. Tene apenas recuerdos. Los pocos que conserva son los mejores. “Fue un auténtico ser humano, me trató bien, aunque no estaba mucho tiempo a nuestro lado porque trabajaba y solo llegaba las noches, pero nunca me pegó”, rememora.
Hoy, Wilson tiene cuadro hijos. La situación económica no es tan óptima, pero se esmera diariamente para cantar en las calles, también vende lotería. Lo que busca es que a su familia no le falte la comida.
Cuando él entona Mi Viejo, jóvenes y adultos lo observan con respeto, incluso con nostalgia, muchos lloran. (ACR)-(I)

Fernando Alvarado, locutor.

“El cariño y respeto al padre ausente”

¿Después de tantos años, escuchar Mi Viejo aún impacta?

El Día del Padre es mucho más especial en la vida cuando uno es papá, porque valora tanto y al mismo tiempo se extraña no haber tenido un papá junto a la vida de uno.
Yo lo quiero mucho. Sé que él me quiere mucho, pero no tuve la oportunidad de vivir con él, y para mí en el Día del Padre escuchar esta canción es muy especial, y no hay año que yo no llore escuchándola, porque tiene frases especiales.

¿Con cuáles se identifica?

Con “Yo lo miro desde lejos/pero somos tan distintos”; pero en nuestro caso, a pesar de que no he vivido con mi padre, no somos tan distintos, porque analizo muchas cosas de mi vida y veo que esos genes que puso mi padre me han servido para muchas cosas, para mi carrera de locutor, para el carisma que la gente dice que tengo y…también me han dado algunos problemas en mi vida.
Sin embargo, cada día que pasa admiro y le quiero mucho más a mi papá.

¿Qué frase se la dedicaría hoy mismo?

Hay una parte tan linda que yo le traduzco así: me gustaría estar con él cuando “camine lento”.
La vida me ha dado oportunidades y sé que algún día puedo convertirme en uno de los bastones que necesitará mi padre cuando vaya pasando su edad.
También me gusta: “yo soy tu sangre mi viejo…yo tengo los años nuevos/mi padre los años viejos”.
Van pasando los años y quiero agradecerle a él porque a pesar de no haber tenido la dicha, el honor y la oportunidad de haber vivido con él, sé que a su manera está pendiente de mí. Se preocupa y me gusta mucho cuando me llama a saber cómo estoy.
Pero, no importa no haber tenido un papá junto a mí, porque siempre estuvo el mejor papá del mundo: Dios”. (ACR)-(I)