En Nabón se recuperan suelos y se cultivan especies desde uvas hasta sangre de drago

Con el uso de maleza y materia orgánica se incorporan áreas erosionadas a cultivos diversos.

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Kléber Rivas (D) realiza trabajos sobre suelo erosionado en la finca modelo de Ayaloma, en el cantón Nabón.


AGRICULTURA

Una finca modelo, manejada con técnicas ancestrales y contemporáneas, propone alternativas para la recuperación de suelos y la proyección de viviendas económicas.
Kléber Rivas Carrión es el propietario. Con esta iniciativa busca aportar a los esfuerzos por evitar la migración del campo a la ciudad y dotar de soluciones habitacionales dignas a sectores pobres del sector rural.
Kléber, ingeniero agrónomo, sale cada semana temprano de la ciudadela “Antonio Borrero” de Cuenca, lugar donde reside, y se dirige a la comunidad Ayaloma del cantón Nabón, donde se ubica su finca en la que ejecuta desde hace cinco años un proyecto de recuperación de los suelos erosionados.
Se trata de una propuesta de interés social con la idea de evitar la migración del campo a la ciudad y el crecimiento de cinturones de pobreza en las áreas urbanas de Cuenca y del país.
Este catedrático jubilado de la Universidad de Cuenca busca así trasmitir a las actuales y futuras generaciones de azuayos sus conocimientos y saberes acumulados en cerca de cuatro décadas de labor profesional, pues considera que volver al campo permitirá garantizar la seguridad alimentaria y dotar de vivienda digna a bajo costo a las familias que tengan interés por este proyecto.

Legado

Los materiales y técnicas utilizadas para la recuperación de suelos y construcción de la vivienda social son parte de un legado ancestral recopilado por este estudioso. Para la cubierta de la vivienda emplea paja del monte, para los pilares madera de la zona y su recubrimiento prevé hacerlo con bahareque.
Según Rivas, “la finca modelo de Ayaloma muestra la recuperación de suelos degradados, donde no crecía ni siquiera el kikuyo y ahora, mediante la incorporación de malezas y materia orgánica, se han ido formando suelos productivos”.
El predio está alrededor de 2.800 metros sobre el nivel del mar, en la comunidad Ayaloma o Montaña de los Muertos. Está poblada mayoritariamente por indígenas, cuyas nuevas generaciones optan por abandonar el campo y emigrar a las grandes ciudades o al exterior, con lo cual las tierras, antes fructíferas y productivas, se han deteriorado hasta niveles de desertificación, lo cual preocupa al especialista.

La finca modelo actualmente posee unas 760 especies, entre nativas y exóticas, entre las cuales está el maíz y el fréjol, además de 80 variedades antiguas de frutales, tales como el capulí chaucha, manzanas, chirimoyas, peras, duraznos, ciruelos, uvillas, entre otras.
“La idea es demostrar que el agricultor puede generar ingresos en sus fincas, de al menos un salario básico mensual, trabajando un día a la semana. Actualmente se trabaja en la construcción de una vivienda sencilla, que sea lo más económica posible, de entre 800 y 1000 dólares, y que se vaya construyendo con lo que produzca la finca”, destaca el especialista.

Follaje

Además de los productos mencionados, Rivas produce todo tipo de árboles y arbustos para vender como follaje, yerba para los cuyes, plantas ornamentales, medicinales y aromáticas, humus refinado y otros.
En los lugares de mayor altura ha logrado adaptar cultivos de arándano, cerezos, olivos, uvas, almendras, aguacates, kaki, cereza pasa; al igual que árboles y plantas exóticos como la flor nacional de Perú, la flor nacional de Canadá y especies raras, como el eucalipto arco iris, único en el mundo, o la planta de Judas, medicinales como la sangre de drago y la mirra.-(I)

El espacio es
un laboratorio

Hoy en día esta finca modelo, llena de experimentos con resultados, además de mostrar la recuperación de los suelos erosionados que antes no servían para nada, se ha convertido en un laboratorio natural abierto al público, a donde acuden frecuentemente grupos de estudiantes de escuelas, colegios y universidades, con la finalidad de observar los logros alcanzados, las metodologías y técnicas empleadas, y las propuestas de su propietario que ha hecho de la jubilación, otra oportunidad para plasmar a plenitud sus conocimientos.
Asimismo, llegan hasta esta propiedad especialistas de todo el país para nutrirse de los conocimientos y técnicas que Kléber Rivas maneja, los cuales pueden constituirse en una herramienta para cambiar el entorno de los campos y la vida misma de las familias indígenas, con el uso de recursos mínimos.

DETALLE

Kléber Rivas Carrión está abierto para visitas y recorridos en su propiedad, se lo puede contactar al celular 0993924835.