Lecturas y charlas con una visión contemporánea del autor

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Jackeline Verdugo, expone acerca a la obra del escritor ecuatoriano, muerto a los 21 años de edad. LCC

A cien años de la muerte de Medardo Ángel Silva. El 8 de junio de 1919 había cumplido 21 años. El 10 de junio, –dos días después- se suicidó. A un siglo de su ausencia, Silva, el último de los poetas modernistas, pero el primero de tendencias contemporáneas, es recordado, homenajeado, leído y releído. Su poesía se ha convertido en la base, en el punto de giro para la poesía ecuatoriana. El escritor guayaquileño es la figura del modernismo ecuatoriano, su obra está llena de evocaciones a signos modernistas.
Cuatro antologías claves del quehacer panorámico de la literatura lo ubican como punto de partida y como un autor obligado en las lecturas, su legado ha propiciado una serie de propuestas que incluso quedaron olvidadas.
En un artículo publicado por Fernando Balseca, en “Kipus”, Revista Andina de Letras, señala: Silva se acoge a la lectura de los poetas simbolistas franceses y, se sabe, disfrutó y aprendió de la lectura de Rubén Darío, Amado Nervo, Julio Herrera y Reissig. Esta es, según los testimonios de sus camaradas de la época, la tradición en la que el joven poeta empezó a componer su obra.

El homenaje

Silva es un poeta de tres siglos, nació a finales del XIX, escribió su obra a inicios del siglo XX, falleció y sus textos trascienden al XXI. En consideración a ese aporte, el Encuentro de Literatura Ecuatoriana y la Carrera de Lengua y Literatura de la Universidad de Cuenca desarrollan, desde ayer y hasta mañana, un homenaje por el centenario de su muerte: “La tez oscura del poema, la modernidad en los labios de Medardo Ángel Silva”.
Ayer, en el auditorio “Las Monjas” de la Facultad de Economía, Carlos Aulestia Páez ya disertó sobre “La escritura de Silva. Orfandad y suicidio”. Hoy, la cita desde las 18:00 horas, es con los estudiantes de la carrera que llegan con los textos del autor para leerlos, compartirlos, vivirlos.
Mañana, habrá un encuentro con Fernando Balseca y el tema “La poesía de Medardo Ángel Silva: música para el misterio”, a las 18:00 horas; a las 19:00, Cecilia Ansaldo Briones apuntará a “La narrativa y Medardo Ángel Silva: María Jesús”.

Objetivos

El acercamiento a las obras de Medardo Ángel Silva, a cien años de su muerte, tiene como fin propiciar la lectura de las obras del poeta, una lectura desde el presente, no del pasado y sus orígenes, que propició un tipo de creación, sino de una lectura de hoy. Este volver los ojos Silva se lo hace con la recuperación de textos, de sentidos, de una recuperación formal de Medardo Ángel, señala Jackeline Verdugo, docente de la Universidad de Cuenca.(BSG)-(I)

Silva y el modernismo

El acercamiento de los especialistas a la obra de Silva permitirá conocer las obras que de él quedaron: “El árbol del bien y del mal” (poesía, 1918); “María Jesús” (novela corta, 1919); “La máscara irónica” (ensayos); “Trompetas de oro (poesía)” y, por supuesto, entre ellas, “El alma en los labios”.
El modernismo ecuatoriano está marcado con Silva, un modernismo que también propuso convertir a la literatura en nacional, generar un proceso estético cultural de lo nacional, más allá de los localismos que era lo vigente en esos momentos. Verdugo lo explica así:
“Es modernismo porque sus formas, sus estrategias, su caligrafía tonal van generando y propiciando a un ser de su tiempo”. La poesía ecuatoriana se profesionaliza, “los modernistas analizan el trabajo que los escritores previos habían generado, empiezan a leer lo que pasaba en el mundo y su escritura se vuelve el quehacer de expertos en el tema”. Se convierten en ciudadanos de su mundo y en la explicación, no solo literaria, sino estética y social de ese tiempo. (BSG)-(I)