Tiene 24 años de edad, es bachiller, no ingresó a la universidad porque prefirió trabajar para ayudar en su casa, consiguió un empleo pero duró dos meses, le dijeron que no hay presupuesto.

Desde entonces, Henry Panza sigue presentando carpetas, él no busca un trabajo a tiempo completo, solo por horas porque quiere estudiar. Pero no tiene “suerte”. Y ante la pregunta ¿qué sabe de la flexibilización laboral? Este joven responde “nada y no me interesa lo que hagan, solo quiero que cuando vaya a pedir trabajo no me respondan: no puedo contratarle de la forma como me pide, aunque sí me conviene en mi local, pero no está permitido y no quiero tener problemas”.

El Gobierno apunta a aplicar reformas laborales, según dice, para crear plazas de trabajo; lo firme se conocerá desde el próximo 21 de junio en el marco del Gran Acuerdo Nacional. Los diferentes planteamientos hoy son motivo de debate entre sectores, los sindicatos ya han anunciado protestas porque piensan que estas reformas atentarían contra los derechos y serían explotación.

Visiones

Empresarios como Patricio Ortiz, directivo del Grupo Ortiz, apoya la flexibilización laboral, advierte que no solo es por impulsar a las empresas, sino fundamentalmente a la gente desempleada.

Hoy el Grupo Ortiz, a través de sus industrias, genera 7.000 puestos de empleo; y además puede contratar a más personas, por ejemplo, a impulsadoras de productos, entre ellas, madres de familia, pero no puede hacerlo porque “las políticas como están este momento son demasiado rígidas”, explica.

Pone un ejemplo: si aspiran fabricar guantes, hoy el Grupo Ortiz primero se pregunta ¿que es más conveniente con la actual política laboral: contratar 50 personas o importar guantes? Tal como estás las leyes laborales: “importar”.

Además, declara que muchas de sus empresas “están en riesgo de cerrarse por la competencia china y la inflexibilidad laboral, las políticas laborales ecuatorianas son bastante rígidas”.

El presidente de la Cámara de Industrias, Producción y Empleo (CIPEM), Roberto Maldonado, también respalda la flexibilización. Dice que es urgente que se de paso a las reformas laborales, pues el desempleo crece.

Concretamente en las puertas de Colineal, su fábrica en el Parque Industrial (fundada hace 44 años) se paran decenas de jóvenes con carpeta en brazo, pero él tampoco puede contratarlos, por las leyes actuales. Esta fábrica da empleo a 900 personas y tiene dos roles mensuales fijos: de empleados actuales y de los jubilados (hasta su muerte).

A Maldonado no solo le preocupa la jubilación patronal, sino toda la carga laboral que soporta, por eso exhorta a que se de un consenso y, por ejemplo, se flexibilicen los horarios, ya que a las empresas les cuesta mucho mantener esas plazas de trabajo y “simplemente el Ecuador no es un país competitivo porque los costos laborales son demasiado altos”.

¿Pero los empresarios también deben poner de parte para dinamizar la economía del Ecuador y repatriar sus capitales, como está Colineal? Roberto Maldondo puntualiza “nosotros no tenemos capitales depositados en bancos extranjeros, sí tememos una compañía en Panamá y otra en Perú, son almacenes a donde exportamos nuestro producto”. (ACR)-(I)

Entrevista

“Los trabajadores no van a
tener estabilidad laboral”

Pablo Vintimilla, experto laboral, exjuez de trabajo, expresidente de la Corte de Justicia. ACR

¿Cómo entender la flexibilización laboral?

Es tema polémico, está generando un enfrentamiento entre el sector laboral y el empleador. Hay que partir de la norma constitucional que establece varios principios en materia laboral: intangibilidad e irrenunciabilildad de derechos por parte de trabajadores, es decir, son derechos que en el transcurso de los años por la lucha de la clase laboral se han podido consolidar y deben ser respetados.

Por otro lado, el gobierno y el sector productivo han manifestado que se necesitan buscar nuevas alternativas de flexibilidad laboral. Son dos posiciones importantes.
Se habla de que se va a determinar un tratamiento especial para los nuevos contratos de emprendimiento, esta es una figura nueva en donde se establece que el periodo de prueba de estos nuevos emprendimientos serán tres años cuando la norma general en los contratos indefinidos de trabajo se establece que son 90 días, entonces hay una diferencia enorme.

¿Qué va a pasar en ese tiempo?

Hasta llegar a los tres años en este tipo de contratos, los trabajadores no van a tener estabilidad laboral, es decir, el empleador puede, sin ningún tipo de responsabilidad de indemnización, agradecerle los servicios y concluye la relación de trabajo.
El asunto de la estabilidad, siempre ha sido una lucha por parte del sector obrero, a tal punto que al derecho del trabajo desde el punto de vista doctrinario se le conoce como estabilidad, porque a través de la estabilidad permite que los empleados puedan tener ese seguridad que, mientras cumplan su trabajo, van a ser protegidos.

¿Entonces, aquí viene el conflicto?

Sí. Si alargamos esta especie de espera para la estabilidad en este tipo de contratos hasta tres años, creo que es un plazo absolutamente amplio que creo que va a tenerle en zozobra a la clase laboral.
Aparte de eso, debemos entender que la estabilidad no es solo un tema que provoque un beneficio al trabajador, todo lo contrario, el momento que hay estabilidad, el trabajador al sentirse seguro, desarrolla de mejor maneara sus funciones y tiene la experiencia necesaria para cumplir su trabajo. Entonces…tres años para estos contratos de emprendimiento es un tiempo absolutamente exagerado .

¿Conviene la propuesta de trabajar los sábados?

Nosotros tenemos ya una jornada normal, ordinaria, que establece las 40 horas, ocho horas diarias, cinco días a la semana, eso es lo normal; ahora se plantea una jornada especial, bajo un acuerdo entre el trabajador y el empleador, el cual debe ser aprobado por el Ministerio de Trabajo; pero aquí se determina, que estas 40 horas ya no sean distribuidas en los cinco días a la semana, sino en seis.
En lo personal, creo que esto va a afectar básicamente a la propias estructuras de las familias porque, claro, el tiempo que el trabajador destina en su fin de semana a estar con su familia es algo irrenunciable, ningún proceso económico va a compensar con esta situación que, además, ya constituye un derecho, así como el descanso que es parte de la vida, como una recarga para continuar trabajando. (ACR)-(I)