Cómo cambian las cosas

Viviana Bernal Estrada

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Me refiero explícitamente al “ya voy” respuesta muy común en los niños, niñas y adolescentes de tiempos actuales. Vuelta mi memoria cuatro décadas atrás el recuerdo vivo de mi madre me invade otra vez con ese sentimiento de vació. Las veces que respondía así, era acto inmediato de cumplir, sin chistar, sin muecas ni cuchicheos; una muestra de respeto absoluto a la autoridad de ese lugar y de esa época, sin importar si mi padre estuviera en casa o trabajando.

Ahora, varios años después, trato de  hacer lo mismo y recibo la misma respuesta pero con otra connotación; un “ya voy” después del celular, después de la flojera, después de todo y después de hacer nada; ahora todo es más significativo que el acatar la norma de cualquier espacio de formación.

Mientras más pretendamos educar con amor y disciplina más rendiremos tributo a los educadores del ayer. Padres y madres que nos forjaron basados en el respeto a la autoridad. Padres y madres que procrearon los hijos que hoy los aclaman, un constante aprender para enseñar. (O)