El “Cáliz del Inca” regresa a casa dos siglos después

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GRAF5786. CÓRDOBA, 09/06/2019.- El llamado "Cáliz del Inca", pieza orfebre representativa de la platería cordobesa del siglo XVII, regresa 200 años después a su casa, una de las capillas de la Mezquita-Catedral de Córdoba donde reposan los restos del Inca Garcilaso, quien encargó la obra al cordobés Juan Bautista de Herrera en 1620. El regreso de la pieza es posible gracias a la exposición "El cáliz del Inca. Símbolo de la platería cordobesa", abierta en la Mezquita-Catedral hasta el próximo mes de agosto, que muestra 16 piezas únicas, manufacturadas por la crema y nata de los punzones de la Córdoba del siglo XV al XVIII.- EFE/Salas

El llamado “Cáliz del Inca”, pieza orfebre representativa de la platería cordobesa del siglo XVII, regresa 200 años después a su casa, una de las capillas de la Mezquita-Catedral de Córdoba donde reposan los restos del Inca Garcilaso, quien encargó la obra al cordobés Juan Bautista de Herrera en 1620.

GRAF5789. CÓRDOBA, 09/06/2019.- El llamado “Cáliz del Inca”, pieza orfebre representativa de la platería cordobesa del siglo XVII, regresa 200 años después a su casa, una de las capillas de la Mezquita-Catedral de Córdoba donde reposan los restos del Inca Garcilaso, quien encargó la obra al cordobés Juan Bautista de Herrera en 1620. El regreso de la pieza es posible gracias a la exposición “El cáliz del Inca. Símbolo de la platería cordobesa”, abierta en la Mezquita-Catedral hasta el próximo mes de agosto, que muestra 16 piezas únicas, manufacturadas por la crema y nata de los punzones de la Córdoba del siglo XV al XVIII.- EFE/Salas

El regreso de la pieza es posible gracias a la exposición “El cáliz del Inca. Símbolo de la platería cordobesa”, abierta en la Mezquita-Catedral hasta el próximo mes de agosto, que muestra 16 piezas únicas, manufacturadas por la crema y nata de los punzones de la Córdoba del siglo XV al XVIII.- EFE/Salas

GRAF5786. CÓRDOBA, 09/06/2019.- El llamado “Cáliz del Inca”, pieza orfebre representativa de la platería cordobesa del siglo XVII, regresa 200 años después a su casa, una de las capillas de la Mezquita-Catedral de Córdoba donde reposan los restos del Inca Garcilaso, quien encargó la obra al cordobés Juan Bautista de Herrera en 1620. El regreso de la pieza es posible gracias a la exposición “El cáliz del Inca. Símbolo de la platería cordobesa”, abierta en la Mezquita-Catedral hasta el próximo mes de agosto, que muestra 16 piezas únicas, manufacturadas por la crema y nata de los punzones de la Córdoba del siglo XV al XVIII.- EFE/Salas