España, un país con la memoria intacta gracias a los archivos

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Foto: Cortesía

Un país sin memoria es un país muerto en vida, pero España no tiene por qué tener ese temor, ya que gracias a los archivos y sus archiveros, los garantes del pasado común, tiene preservados esos documentos y objetos que nos recuerdan cómo fueron y qué hicieron los españoles para llegar a ser lo que son.

Y mañana es el día en el que se reconoce internacionalmente su labor, una jornada que se celebrará con la intención de recordarnos que su función no es otra que la de ser los “custodios de la memoria”, una labor que defiende Severiano Hernández, subdirector general de Archivos Estatales, en una entrevista con la Agencia EFE.

Y no hablamos de una memoria de corto recorrido, sino que los archivos españoles están considerados, “sin discusión”, como los mejores del mundo hasta el siglo XIX hasta el punto de que Hernández asevera que “no se puede entender la historia del mundo” sin ellos.

Algo que se puede comprobar al visitar estos lugares donde sorprenden sabios y jóvenes archiveros y archiveras, como los del Archivo Histórico Nacional, los encargados de alertarnos de los olores cambiantes que notamos durante nuestra visita, ya que varia, debido al tipo de tinta, entre las salas con documentos del siglo XVI y las del siglo XIX.

En concreto, diferencian, “las del siglo XIX huelen a ácido”, y son de peor calidad que las del siglo XVI.

Las cajas negras de España

No entenderíamos, por ejemplo, nada de la aventura de América, un pasaje preservado en el Archivo General de Indias (Sevilla), creado por Carlos III, donde están documentos de carácter administrativo como las relaciones de los pasajeros que viajaron al otro lado del mundo, o los inventarios de lo que transportaban los navíos de un lado al otro del Atlántico.

Tampoco sabríamos qué paso en la Guerra de Sucesión Española entre los años 1712 y 1714 si el Archivo Histórico Nacional no guardara el Tratado de Utrecht, un legado que trae a nuestros días cómo Europa cambió su mapa político.

Dos ejemplos que a Hernández le llevan a afirmar que “no se puede pensar en los grandes acontecimientos de la historia sin pensar en los testimonios escritos”.

“El hecho de que los documentos de los archivos sean involuntarios, fruto de la actividad cotidiana, hacen que sean un magnífico testimonio de la realidad”, matiza.

Legados éstos que atesoran estos “discretos pero llenos de posibilidades” centros en los que también consultar -están a disposición de todos los ciudadanos- el memorial de Miguel de Cervantes (1604) en el que solicita la licencia y privilegio de impresión de “El Ingenioso Hidalgo de la Mancha” por 20 años.

Un documento precursor de lo que hoy conocemos como propiedad intelectual.

Con motivo del 525 aniversario de la firma del Tratado de Tordesillas, la localidad vallisoletana, lugar donde se firmó este acuerdo el 7 de junio de 1494, expone desde el jueves y por primera vez el documento, que se encuentra en el Archivo General de Indias de Sevilla.

El Tratado, un documento clave de la historia de España incluido desde 2007 en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO, plasmó los acuerdos entre los Reyes Católicos y Joâo II por los que se establecen los límites de cada una de las Coronas en las nuevas tierras.

En este sentido, el subdirector general de Archivos hace una advertencia cargada de una realidad que protagoniza la idiosincrasia española pasada, presente y futura.

“No se puede pensar en los grandes acontecimientos de la historia sin ver los testimonios escritos -asegura- porque vivimos en un país en lo que todo queda por escrito, porque es una tradición jurídica del mundo latino el que los actos jurídicos están documentados. De hecho cuando queremos fastidiar a alguien le pedimos que no nos diga algo de palabra sino que nos lo ponga por escrito”.

No solo “papeles”

En esta suerte de clínicas neurológicas donde no permitirán nunca que España sufra alzheimer también guardan objetos siempre acompañados de la documentación, original, necesaria para conocer su contexto.

Como ejemplos más recientes, en el Centro Documental de la Memoria Histórica, en Salamanca se encuentra el peluquín con el que fue detenido Santiago Carrillo en diciembre de 1976 tras entrar clandestinamente en España.

Y en el Archivo Histórico Nacional cuentan también con el legado de María Telo, la jurista española que consiguió la supresión de la licencia marital de mano de la Ley de 2 de mayo de 1975.

Según Hernández, entre los rastros del pasado que cuida el cuerpo de archiveros (creado en 1866) hay también dos preservativos datados en el siglo XVII del secretario del Duque de Béjar (en el Archivo de la Nobleza de Toledo), lo que nos lleva a “ver cómo funcionaban a ciertos niveles”.

PARES, el portal de todos los archivos

Registrados bajo la dirección de Internet www.pares.mcu.es, todos los archivos españoles ofrecen aquella información necesaria para necesidades como la concesión de títulos de nobleza (Archivo de la Real Audiencia de Valladolid), los expedientes de pruebas de caballeros de la Orden de Santiago (Archivo Histórico Nacional) o los expedientes académicos de alumnos (Archivo Histórico Nacional).

Y si de sorprender se trata, estos centros lo hacen, según arrojan cifras del Anuario de Estadísticas Culturales 2018, porque los archivos estatales dependientes del Ministerio español de Cultura y Deporte disponen de una superficie útil de 109.596 metros cuadrados, de los que el 52,3% se destina a depósitos.

Además, albergan 273,5 kilómetros de documentos convencionales, a los que han de añadirse fondos documentales no convencionales como unos 300.000 pergaminos medievales, 91.518 documentos cartográficos, 1,7 millones de fotografías, 42,9 millones de imágenes digitalizadas o documentos audiovisuales. EFE