Nuevo hotel boutique de suites se abre en Cuenca

Inversión privada de aproximadamente un millón y medio de dólares en hotel.

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Paúl Vázquez Espinoza y Leonardo Contreras, arquitectos, muestran uno de los detalles centrales, el ladrillo expuesto. ACR

Con la modalidad de suites, se abre en Cuenca una nueva propuesta hotelera en el formato boutique denominada “Suites Reales del Alcázar, de Boutique Hotel Mansión Alcázar”, próxima a inaugurarse.

Rocío Vázquez, propietaria; y, Santiago Carvajal, arquitecto fiscalizador. ACR
Fachada hacia la calle Mariscal Sucre. ACR

Su dueña es Rocío Vázquez Alcázar, empresaria cuencana, quien invirtió un millón y medio de dólares en este edificio que data del año 1910 y la casa como tal aparece en los primeros planos en 1940.

Su fachada principal da hacia la calle Mariscal Sucre y la parte posterior se enlaza directo con “Boutique Hotel Mansión Alcázar”, hotel con fachada hacia la calle Simón Bolívar.

“Suites Reales del Alcázar, de Boutique Hotel Mansión Alcázar”, afirma Rocío Vázquez, a nivel sudamericano destaca, entre otros motivos, porque tiene habitaciones para personas con discapacidad.
Hasta 2007 la casa fue de herederos; por el deterioro, el Municipio declaró su demolición, narra Paúl Vázquez, responsable del diseño arquitectónico e interiores del actual hotel.

Bajo la fiscalización de Santiago Carvajal, Paúl Vázquez y Leonardo Contreras (con un equipo) se enfocaron en una corriente de restauración con la fusión de materiales contemporáneos.

El diseño del proyecto inició en 2014, en 2015 comenzaron la tramitología municipal que tardó un año, cuenta Paúl Vázquez, y afirma que todo se enmarcó en la Ley, como la incorporación de ascensor, vigas de acero para darle fuerza a la casa, etcétera. La decoración fue de Robert Mc. Cartney.

Paúl Vázquez, durante un recorrido ayer, explicó cada rincón del nuevo hotel, cuya fachada tiene una ornamentación pintada en marrón muy oscuro, casi negro.

Toda la planta baja tiene puertas de madera con hierro forjado, el ingreso es a través de un zaguán central que tiene desnudas las paredes laterales, entonces se puede mirar el adobe y la construcción tradicional, lo cual fue destacado con una iluminación (cintas lead) de piso, colocada en la base de las paredes para que muestren su textura.

Está el adobe original en la parte baja y en la mayor parte de esta área los pisos son de baldosa hidráulica, artesanal, hecha en Cuenca.

Además de incentivar al artesano local y dinamizar la economía del área, con esta obra rescataron conocimientos ancestrales.

Leonardo Contreras, arquitecto, comenta que para rescatar la pared de adobe pusieron materiales tradicionales como el empañetado, un componente de lodo, guano de caballo, paja y resina de empaste para darle dureza.

Antes de ir a la parte central en donde está la escalera -hecha en chonta, madera natural y la parte estructural metálica, con cubierta de cristal para dejar el espacio iluminado (para subir a una de las cuatro suites finamente decoradas), destaca un espacio con una textura de piedras de los ríos de Cuenca que, detalla Rocío Vázquez, fueron trasladadas las noches en carretillas, para no violentar la ley.

Alrededor de las piedras, hay jardines diseñados por Sebastián Torres, con especies botánicas del Ecuador.(ACR)-(I)