La suerte de vivir entre ríos

Cuencanos y extranjeros opinaron sobre el significado de convivir con fuentes hídricas

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Cuando le preguntamos a Joaquín Melgarejo, director del Instituto de Agua y las Ciencias Ambientales de la Universidad de Alicante, qué pensaba al saber que los cuencanos vivimos entre cuatro ríos grandes, él solo movió la cabeza y dijo: “es fantástico, la naturaleza les ha dado unos recursos extraordinarios”.

Sin embargo, su semblante cambió al conocer que según datos de ETAPA el consumo mensual de agua de una familia cuencana conformada por 3,71 personas es de 16,57 metros cúbicos.

“Es muy alto este consumo: 10 u 11 metros cúbicos sería lo máximo e ideal lo que debería consumir una familia de cuatro o cinco personas. La verdad es que no sé dónde está el problema. Es la primera vez que estoy en Cuenca, pero ustedes gastan más”, dijo Melgarejo, quien ayer estuvo en nuestra ciudad para ser parte del III Simposio de Gestión Ambiental y Desarrollo Sostenible que se desarrolla en la Universidad de Cuenca.

Junto a Melgarejo estuvo Jesús Ramos, rector de la Universidad Regional Amazónica, quien vivió algún tiempo en Cuenca. Ambos profesionales relacionados con el estudio del medio ambiente coincidieron en que los cuencanos no solo utilizamos el recurso hídrico, sino que lo mal gastamos.

“Veo que hay muchos jardines en Cuenca y no está mal. El problema es que utilizamos agua potable para regarlos. Se desperdicia agua en donde no se debería. Hay que entender que el agua no es ilimitada”, dijo Jesús Ramos.

Vida gracias a los ríos

Sin los ríos sería casi imposible abastecer a los cuencanos de agua. Esto lo sabe muy bien ETAPA, empresa que monitorea la calidad de los caudales a través de dos métodos: físico-químico e integridad ecológica. Con ellos se conoce el estado de la vegetación, del cauce del río y de los macroinvertebrados (insectos).

Para monitorear el agua, ETAPA instaló puntos dentro del parque nacional El Cajas y puntos a lo largo de los ríos. Con eso los técnicos analizan el líquido antes de potabilizarse y después del consumo humano (aguas residuales).

En el caso de El Cajas sus ríos tienen una excelente calidad, mientras que el agua que baja y que está antes de los límites urbanos se mantiene entre buena y excelente a pesar de la ganadería y agricultura.

La calidad del líquido cambia cuando está dentro de la zona urbana. La principal razón se debió a que hasta antes de los años noventa, las aguas residuales terminaban en los ríos sin un tratamiento. Sin embargo, Cuenca pasó a formar parte de una de las pocas ciudades de Latinoamérica que construyeron interceptores para sanear las aguas residuales.

“Si nosotros comparamos los ríos urbanos con los ríos de otras ciudades, realmente no tiene nada que ver. Nuestros ríos son de excelente calidad. Son paisajistas. Váyase a Loja, el río es embaulado porque son cloacas”, opinó Hari González, biólogo y analista técnico de recursos hídricos. (I)