Violencia en Penitenciaria del Litoral

Luis Muñoz Muñoz

2621

Lo ocurrido en la penitenciaría del litoral, con un saldo trágico de seis reclusos muertos, determina que las cárceles son espacios amenazantes. El gran problema es el aparecimiento de pandillas, cuyos jefes se disputan a sangre y fuego, el control de los internos. En todos los centros de detención, surge un orden social, aquellos que tienen familia y dinero para comprar cosas y aquellos que no lo tienen. El más fuerte impone autoridad en base al terror y se siente con poder absoluto para disponer, “quiero que limpies mi cuarto, laves mi ropa, me satisfagas sexualmente, quiero droga, quiero que tú hermana me traiga droga en su próxima visita y si no lo cumples puedes darte por muerto”. Si el individuo intimidado, no es suficientemente fuerte, busca alternativas entonces,  se une  con otros, para lograr su objetivo, de  esta forma asoman las pandillas, que terminan enfrentándose, unos contra otros, como los que se vivieron en la Penitenciaría del Litoral. Para el prisionero común, el encierro es una experiencia aterradora, porque no está seguro de su integridad, física y sufre un trauma psicológico que no es tratado. Ante ésta cruda realidad los presos consiguen armas y se unen a las pandillas para protegerse y sentirse seguros. La política carcelaria considera que la reclusión de una persona es la panacea, para evitar que los delincuentes predadores y peligrosos vuelvan a delinquir, que peregrina conclusión que en nada solventa el problema. El punto crítico de la violencia en las cárceles, es el uso de drogas, si se reduce el acceso de drogas a las cárceles y centros de detención se reducirá la violencia que hoy preocupa. (O)