Eduardo Fernández, el investigador e intérprete

958
Eduardo Fernández en las clases magistrales dictadas en la sala Alfonso Carrasco. LCC

El encuentro musical con Eduardo Fernández, de Uruguay, es un éxito. La música y la versatilidad del uruguayo, en su presentación, dejaron anonadados a los futuros guitarristas y al público. Todo el concierto del sábado fue fantástico, pero dentro de él, una obra de 13 minutos en la que no se sintió ni el tiempo. A Fernández, el Ecuador no le es ajeno, hace años llegó a Quito.
Causa sensación en los jóvenes artistas de la música la presencia del guitarrista que por primera vez llega a Cuenca. Las clases magistrales por él dictadas son para escucharlas en silencio. Lápiz en mano y partituras al frente, el maestro guía al alumno (que tiene la guitarra en mano) en cada nota, cómo interpretarla, cuidar el sonido, la emoción y tantas otras cosas que solo los músicos saben y pueden descifrarlo mejor.
Eduardo Fernández es un guitarrista por excelencia, el apego a este instrumento de cuerda se dio desde niño, su padre ya la tocaba y, claro, en su casa había discos de Segovia y música clásica.
El maestro creció escuchando música de todos los tiempos de grandes compositores y con la guitarra a mano, así que, cuando le preguntaron qué quería estudiar, pensó en hacer música sin la necesidad de juntarse con otra gente y las opciones fueron: piano o guitarra. El piano le pareció una máquina negra (en ese momento) así que se fue por la guitarra y aquí está, como uno de los grandes instrumentistas de América que, por esta semana, comparte en Cuenca su música y sus saberes.
Un hombre de mucha experiencia y conocimiento cosechado desde sus primeros años, aprendizajes asimilados de su primer maestro Raúl Sánchez Arias, como también de Guido Santórsola, gran músico brasileño, nacido en Italia, y radicado en Uruguay.
A los 16 años, el interés de Fernández por la música se transformó en algo serio, muy serio. No hay duda, el maestro es un hombre prodigioso de la guitarra. Al conservatorio llegó para enseñar. En 1971, mientras estudiaba con Santórsola, presentó su primer concierto. Para aprender tuvo grandes maestros y un sistema de formación constante en su país, con muchísimos cursos incluidos los de composición.(BSG)-(I)

Investigador

Estudiar es una cosa que no termina nunca, así que la investigación, la academia, son parte de la profesión y vida de Eduardo, incluso con las cosas que ha tocado en 20, 30, 40 años y vuelven a interpretarse, siempre se encuentra algo nuevo que no se ha visto antes.
Es un investigador, investigar es clave en todas las profesiones y la música no está fuera de ella. “Pienso que es imposible hacer interpretación si no se hace investigación al mismo tiempo y al nivel que sea, cuando se enfrenta a una obra por primera vez siempre hay un elemento de investigación para saber de qué se trata, porque está el texto, el contexto (necesario para comprender el texto), el análisis que se convertirá en un discurso cuando se presenta” dice.
La guitarra es un instrumento para hacer música y las obras en técnicas de guitarra son para ayudar al objetivo principal que es hacer música. En todo aspecto creativo el análisis va por detrás de la creación: se inventa algo y al rato se descubre porqué fue inventado, qué papel tiene en su contexto y demás. (BSG)-(I).

Ganadores
del Concurso

Manuel Atanacio López, de México, es el ganador del Segundo Festival Internacional de Guitarra. El premio por su gran actuación y desenvolvimiento es una guitarra del lutier Olmedo Chiliquinga, además tendrá la oportunidad de participar en un concierto con la Orquesta Sinfónica de Cuenca, en un futuro cercano.
Daniel Ortega se llevó el segundo premio. La mención especial a la mejor interpretación de obra ecuatoriana fue para Iván Narváez, quien interpretó “Preludio yumbo”. El jurado determinó a los mejores. El concierto de hoy a las 19:30 en el teatro de la Casa de la Cultura será con Omar Toral y el Ensamble Margoré de Ecuador (BSG)-(I)