Papel mojado

Andrés F. Ugalde Vázquez @andresugaldev

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“…Si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo. Y en la calle codo a codo, somos mucho más que dos” solías decir. Y uno no sabe si te refieres a la mujer que camino de tu brazo por sesenta años o a la patria americana a la que le cantaste durante la larga aventura que fue tu vida. Mario Benedetti. Hijo del romántico Montevideo de los años 20, cuantas generaciones han (hemos) encontrado en tus líneas la frase justa para el amor, el olvido o la rebeldía.
Y fue tu vida, bien los sabemos, un continuo peregrinar. Un exilio tras otro, siempre por esas ideas rojas y geniales que te enemistaban con el poder cuando decías que “…de dos peligros debe cuidarse el hombre: de la Derecha cuando es diestra y de la Izquierda cuando es siniestra”. Y también sabemos cómo te gastaste la vida (a mí también me pasaba) buscando a ese Dios que negabas con certeza lapidaria. Esa dolorosa convicción con la solías decir “…que vergüenza no tener fe para clavar las uñas, no tener nada más que la noche…” mientras rematabas desafiante: “Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.”
Y sí, al final te ganó la tristeza. Tu que hablas de “defender la alegría como una trinchera… porque existe el vino y el amor. Porque no hay heridas que no cure el tiempo…” no pudiste con la partida se esa compañera de vida “a cuatro manos” como solías decir. Y partirías, enfermo de soledad, a reunirte con tu gran amor hace ya diez años y unas pocas horas. Y sin embargo no es triste su mensaje ni es triste tu partida. Más bien creo que tus palabras, tus poemas, adquieren un sabor diferente ahora que podemos extrañarte a gusto empapar tus palabras desde la nostalgia. Empapar digo, en honor a ti. Bien decías que “…con ríos, con sangre, con lluvia o rocío, con semen, con vino o con llanto, los poemas suelen ser papel mojado…” (O)