La muerte de Niki Lauda, un largo proceso en el que luchó hasta el final

228
EPA5496. SPIELBERG (AUSTRIA), 21/05/2019.- Fotografía de archivo realizada el 21 de junio de 2014 que muestra al expiloto de Fórmula Uno Niki Lauda en la carrera de las leyendas de Red Bull en Spielberg (Austria). El mundo de la Fórmula 1, con la escudería Ferrari a la cabeza, reaccionó con tristeza este martes a la muerte del legendario corredor austríaco Niki Lauda, tres veces campeón de la máxima categoría del automovilismo. EFE/ Hans Klaus Techt PROHIBIDO SU USO EN AUSTRIA

La muerte de Niki Lauda ha sido el final de un largo proceso médico en el que el tricampeón de Fórmula 1 luchó hasta el final, según ha revelado este martes el doctor que dirigió el trasplante de pulmón que se le practicó el pasado verano.

“No hay causa de muerte. Ha sido un largo proceso, al final del cual el paciente se ha ido. Niki Lauda ha luchado”, ha declarado Walter Klepetko, jefe del servicio de cirugía torácica del Hospital General de Viena.

Klepetko aseguró que desde hace tiempo estaba claro que “no se podría devolverle al circuito de carreras”.

La familia de Lauda anunció hoy que el exdeportista y empresario murió el lunes rodeado de su más estrecha familia en la Clínica Universitaria de Zúrich, en Suiza.

“En los diez últimos meses, hemos estado a su lado cada minuto. hemos reído, llorado, confiado y sufrido con él, pero finalmente Niki perdió ayer sus fuerzas”, manifestó la familia en un comunicado.

Tras el trasplante de pulmón al que fue sometido en verano, Niki estuvo hospitalizado hasta octubre. Posteriormente, el pasado enero, tuvo que ser ingresado de nuevo debido a una gripe que contrajo mientras pasaba las navidades en la isla española de Ibiza, donde tenía su segunda residencia.

Niki, fuiste un luchador único y una persona extraordinaria”, se despidió la familia del tricampeón del mundo

“Te queremos y te añoramos por siempre”, añadían en el comunicado firmado por su actual esposa, Birgit, su exmujer Marlene, y sus hijos Lukas, Matthias, Max y Mia. EFE