Empachados de arroz…

Francisco Chérrez Tamayo

116

Esta gramínea que tiene diferentes calidades, formas de presentación y colores, ahora nos muestra una novísima variedad que les tiene empachados e indigestos a los célebres “verdes” de la década festinada, que con su jeque farsante y bufón, en 10 años de gobierno destruyó la nación. Estimados lectores creo que todos hemos probado las diferentes  variedades y recetas de arroz, incluido el arroz verde, pero no el contaminado, el que se prepara con espinaca y en ocasiones especiales;  más ahora nos enteramos de la existencia de un famoso  “ARROZ VERDE 502” que viene acompañado de jugosos cheques o fajos de dólares, entregados por empresas nacionales e internacionales, y que sirve para financiar campañas electorales, así como para ganar presidencias de la república, curules en la asamblea, alcaldías, prefecturas, concejalías, etc. Imagínense cuánto debe costar un saco der este milagroso y turbio cereal? Razón que  aquí en el país este arroz lo probaron hasta empalagarse muchos socialistas del siglo 21, desde su omnipotente jefe hasta los cercanos y medianos colaboradores. Sabemos que el que más consumió esta variedad de gramínea se encuentra descansando plácidamente en Bélgica, haciendo caso omiso a los llamados de la fiscalía ecuatoriana, declarándose más bien un perseguido político. Los “otritos” que se engordaron con este alimento andan exhibiendo sus carnes en las playas del Atlántico en  Estados Unidos, o en las del Mediterráneo en Europa; otros que también degustaron esta receta culinaria andan por Bolivia, Perú, Panamá, México, etc. Algunos “verdes” catadores de este bocado prodigioso andan sueltos por el país, y lo peor de todo que están fungiendo de asambleístas y de empresarios; y unos pocos, poquísimos, ahora solo prueban el arroz blanco, servidos en pozuelos de plástico, como se usa en el penal de Latacunga. Pobre patria, las promesas de cirugía mayor a la corrupción no pasaron de ser simples enunciados demagógicos, ofrecimientos vanos, promesas nunca cumplidas que se perdieron en el inmenso mar de la desesperanza y la corrupción, en el que se encuentra sumido el país.