Deudas

María Rosa Crespo

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Las personas con una o más tarjetas de crédito gastan sin medida sobre todo durante las fiestas de fin de año. Sin embargo llega el fatídico enero, despiertan a la realidad y se encuentran con una serie de créditos que no pueden pagar. Miles de dólares incobrables, vienen los sustos, se endeudan más y más. Muerto por mil, muerto por mil quinientos dicen para sus adentros y siguen con un ritmo frenético de gastos. Hace pocos días uno de los diarios afirmaba respecto a las tarjetas de crédito que las deudas incobrables alcanzan sumas astronómicas. En este mundo consumista si un vecino compra un carro del año, el otro no se queda atrás. Los almacenes y supermercados están abarrotados de compradores, los hoteles de lujo, un viajecito al exterior no sienta mal para traer ropa  y lucir a la última moda. No puede faltar una finca en Yunguilla con todas las comodidades, los muebles blancos, la decoración minimalista. Pero llega algún día el momento de pagar. Para eso están los amigos que comieron y bebieron gratis en las fiestas a todo dar, no aparecen por ningún lado, o se hacen los desatendidos, tampoco tienen dinero para prestar. Acuden a los chulqueros y así van cayendo como una avalancha de nieve montaña abajo. No estamos en contra de las tarjetas de crédito, pero hay que saber usarlas con mesura. (O)