“Agotadoras jornadas” de internos rotativos de Medicina

Internos rotativos solicitan respeto a su profesion y puntualizan que el año como "internos" no es una pasantía

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Jorge Landín y Adriana Sarmiento, internos rotativos de la carrera de Medicina, narran parte de su vida cotidiana. ACR

La primera persona que un paciente -en un hospital- observa al amanecer es al interno rotativo de Medicina, quien va temprano a revisarlo de pies a cabeza y entrevistarlo para constatar cómo evolucionó desde el día anterior. Luego llega el médico para dar el tratamiento basándose en la evaluación del interno.

Valeria Izquierdo y Nataly León, internas del hospital Vicente Corral Moscoso. ACR

Enseguida, el interno pone al día (descarga) la medicación del enfermo; y, realiza los trámites para los estudios (ecografía, tomografía, exámenes de laboratorio, toma de muestras, etcétera); en el caso de procedimientos que no se realizan en el hospital, el interno hace el papeleo para activar la red y que se haga en otro lugar.

Todos estos procesos los debe cumplir lo más rápido posible. Muchas veces acompaña al paciente cuando este debe ir a otro lugar, sobre todo a los más críticos, para ver signos vitales y más.

La evolución del paciente la hace dos veces al día, pero toda la jornada el interno no puede descuidarlo.

A los internos que les tocó en Emergencia, es común verlos correr a gran velocidad con una camilla; o en áreas quirúrgicas, asistiendo en las cirugías con medicación y más. Se encargan de la recuperación del enfermo, y otras acciones; forman parte del equipo de diario con: médicos residentes, posgradistas, residentes asistenciales y doctores (tratantes).

Adriana Sarmiento, de 24 años, interna del hospital Vicente Corral Moscoso, al narrar esta jornada, le pide al presidente de la República, Lenín Moreno, analizar todas las actividades que cumplen los internos rotativos y que nunca se ponga en riesgo el monto del estipendio que reciben del Estado porque ellos no están haciendo una pasantía, sino ya están trabajando.

Esta joven aún depende económicamente de su familia para subsistir, pues la carga horaria dentro del hospital no le permite buscar otro empleo, entonces, este pago es determinante para ella, sobre todo por el transporte de madrugada y noche.

Lo mismo le sucede a Jorge Landín, de 25 años, quien vino de su natal Machala a estudiar Medicina en Cuenca. Él aún requiere apoyo financiero de sus padres, ya que el estipendio de 585 dólares no lo recibe en su totalidad, de este monto, se le resta el pago de un Seguro y alimentación.

A criterio de Valeria Izquierdo, de 25 años, quien dejó Los Ríos para radicarse en Cuenca hace seis años, el monto que recibe del estipendio es su soporte porque con él mantiene a su hija de tres años, cubre gastos de la niñera, alimentos y más.

Además, mientras cursa este año del Internado, que es arduo por la carga horaria, aún paga la pensión de la Universidad.

Nataly León, de 24 años, dice “porque somos jóvenes piensan que no nos cansamos y podemos soportar agotadoras jornadas” y revela que los internos rotativos a diario trabajan en promedio de diez a doce horas. (ACR)-(I)