(VIDEO) La falta de voluntad política es el origen de la crisis de los museos en Cuenca

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Cuando en 1999 Cuenca fue designada Patrimonio Cultural de la Humanidad diversos atributos, cualidades y espacios de la urbe fueron puestos sobre el tapete en materia de consideración y análisis. Entre ellos los museos.

Pero al cabo de casi 20 años, si de los museos se tratara, la ciudad habría perdido un montón de puntos y méritos y a buen seguro no hubiera sido recibido semejante distinción.

Estos espacios de conglomeración arqueológica, patrimonial e histórica se han convertido en tema de conversación en la esfera y en la opinión pública por la indudable crisis que atraviesan en una ciudad que contradictoriamente se hace llamar la Atenas del Ecuador. Al advertir la desconcertante situación actual de los museos locales, aquello resulta cuando menos una contradicción. Los tonos de conversación no suponen perspectivas precisamente positivas, sino que más bien van por una orientación de “crisis”, “decaimiento” y “olvido”. De eso se ha comentado por estas semanas y días que anteceden al Día Internacional de los Museos que se conmemora hoy.

La primera y triste evidencia en este sentido es el museo Manuel Agustín Landívar, regentado por la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay. La paradójica es que un museo tan emblemático y que atesora rica carga histórica se encuentra en el olvido, sin servicio al público desde hace más de 18 meses, esto producto de la “falta de voluntad política”, indica Martín Sánchez presidente de la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay.

En las últimas semanas las primeras planas de los medios han dirigido su atención a otro museo que se insinuó sería cerrado: el Museo de Las Conceptas.

Ante estos hechos, la ciudadanía, autoridades y gestores culturales han coincidido en la necesidad de mitigar la situación con decisiones, pero sobre todo con lo más difícil: voluntad política, el meollo del asunto. También sucede, como ha sido la constante histórica en este país y en esta ciudad, que se priorizan otras cosas por sobre la cultura.  Y especialmente por sobre el apoyo a los artistas y al valor que precisan los museos.

Por un lado, para el museo de Las Conceptas se ha conseguido un acuerdo que permite mantenerse habilitado al público. En el caso del museo Manuel Agustín Landívar, sin embargo, no se han hecho nuevos pronunciamientos.

Por consiguiente y en procura de no gatillar incidentes que provoquen próximas amenazas de inhabilitar o peor aún cerrar definitivamente estos espacios, varios regentes de instituciones públicas y privadas han empezado a desarrollar alternativas, programar actividades y nuevas estrategias de sustentabilidad y difusión como las redes sociales.

En relación con los espacios privados, estas estrategias van más allá de llegar al público. Su pretensión principal es la de no depender de fondos estatales sino más bien autogestionarse con el apoyo de la misma ciudadanía y la empresa privada.

En el caso de los espacios públicos, la situación es distinta. En palabras de Martín Sánchez al hablar de la situación actual de los museos públicos y privados, la trayectoria de la crisis apunta directamente al financiamiento que de paso está estrechamente relacionada con la “voluntad política”.

A su modo de ver, la “voluntad política” o “la mala voluntad política” ha provocado la desestimación de fondos para estos espacios. Y el financiamiento entonces es endeble.

“Hemos pedido personal; lamentablemente la situación de la Casa de la Cultura no es óptima. Hablamos de que mientras en la Capital para los museos hay más de treinta personas, nosotros aquí no tenemos más que una sola persona en nómina para los museos, lo cual es la iniquidad que hemos denunciado”.

Sánchez puntualiza que ha sido repetitivo el hecho de que un directivo estatal venga de visita a la ciudad, plantee ofrecimientos y no se vuelva a saber de nada más sino hasta la próxima vez que regresa.

En este caso Sánchez alude que están en continua insistencia de proyectos de cogestión que permita, al menos, el óptimo cuidado de las piezas del museo Agustín Landívar ya que no se puede obtener apoyo de un personal designado.

Martín Sánchez presidente de la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay

Por su parte, Ana Vela, la última directora del Museo Agustín Landívar, asevera que debido a la estructura de museos como el Agustín Landívar que se divide en dos áreas (museo de sitio y museo de exposición de objetos) se precisarían de al menos tres personas para su cuidado y mantenimiento. Esto según Sánchez implicaría una inversión que bordea los $50.000, un monto que no puede obtenerse por autogestión a razón de que el Código Orgánico de Finanzas prohíbe los cobros de recursos como almacenar el ingreso, dado que cada entrada va dirigida al tesoro único nacional – estatal que no regresa al museo.

Sin embargo, para Ana Vela otro factor de gran importancia -además del financiamiento- es la obtención de un personal comprometido y profesional en museología. Un personal que se preocupe de los espacios más allá de un sueldo. Para ella a los profesionales de estos ámbitos les falta amor por el arte y la cultura. “Creo también que se dejan morir los museos porque hay una falta de innovación y de gestión”.

Ana Vela, ex directora del Museo Manuel Agustín Landívar

Por un lado, Sánchez cree que hay que llamar la atención y plantear una invitación en dos direcciones. En primero orden a los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) y municipios para que “se pueda cumplir con la ley de generar presupuestos para mantener los patrimonios en cada cantón”, y por otro lado al sector turístico y privado para forjar líneas de difusión correctas para motivar la visita a los museos.

La situación en este momento tiene matices de crisis y es alarmante, dice Sánchez, pues al no destinarse los recursos para el patrimonio “se está poniendo en riesgo y empezando a perder lo que cuenta la historia de nuestra nación, lo que cuenta cómo se construyó la idiosincrasia de cada uno de los puntos de nuestro país.

Vela enfatiza que la clave también es la innovación, la designación con la que los museos han sido caracterizados. Para ella es vital la invención y reorientación de la visión de los museos hacia los públicos y señala que resulta primordial trabajar en la difusión de los museos tomando en cuenta otras perspectivas que acerquen al público, que lo vuelva familiar, pues incluso hay quienes en la ciudad “no saben de la existencia de estos lugares” y eso que -sobra decir- se localiza en Centro Histórico de la ciudad.

La meta para Vela es “conectar a la academia, los gobiernos y estos espacios en conjunto” para generar mayor sostenibilidad y mejor ejecución de procesos. Entre sus alternativas dice que “hace falta profesionales en las áreas contaminadas por otras dinámicas distintas que se necesitan activar porque hay una tendencia a ver al museo como cubo blanco, como algo ajeno e intocable. En donde el museo nos es nada más que un muse, un lugar al que solo va la gente culta que sabe de arte. (HGV)