Reformas laborales

Gerardo Maldonado Zeas

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En la propuesta a ser enviada por el ejecutivo a la Asamblea Nacional para reformar el Código del Trabajo, se incluyen cambios en la normativa para el contrato eventual al eliminar el recargo del 35% del valor hora del salario básico del sector al que corresponda el trabajador; según los empresarios se hace necesaria la revisión para no someterse a una corta, pero dura relación laboral de alto costo. El problema seguirá siendo que la modalidad solamente podrá aplicarse para necesidades circunstanciales, porque luego de los 180 días de trabajo el contrato se volverá indefinido.

El otro ajuste iría por la determinación de la jornada laboral de 40 horas semanales en un horario a acordar entre las partes; es decir alguien podría trabajar 12 horas de lunes a miércoles y 4 horas el jueves, con lo cual quedaría libre para otras actividades. ¿Será posible para las plantas industriales, o actividades de flujo continuo, adaptarse a esta propuesta? De hecho, algunos negocios comerciales con días pico de consumo, estarían en mejor condición.

El gobierno también apuntaría a incentivar los emprendimientos y nuevos negocios, medidas necesarias en este tiempo en el cual el empleo formal cae de manera sostenida. Es fundamental defender a quienes tienen un trabajo fijo y continuo; de ninguna manera se puede precarizar el empleo, sino brindar las condiciones para una flexibilización ordenada y legal. El trabajo por horas es el próximo paso, reconociendo todos los beneficios, seguridad social y demás componentes de una actividad remunerada de manera digna, que beneficiará sobre todo a los jóvenes estudiantes, mejorando el ingreso familiar.

En estos días se han pronunciado varios sectores, casi suplicando al gobierno se haga lo necesario para recuperar el empleo. Todo será encomiable mientras no se vulneren derechos. Recuerdan la famosa Ley de Justicia Laboral de 2015, aquella mediante la cual se limitaron las utilidades a los trabajadores de las telecomunicaciones. Medidas así no requiere la sociedad; para lo demás existe el diálogo. (O)