Julio César Trujillo

José Chalco Salgado josechalcosalgado@gmail.com

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Desde hace mucho ocupa uno de los sitiales más importantes en la historia del Ecuador. Sus actos son los de un demócrata convencido. Su papel ha sido trascendental en la reinstitucionalización del Estado. No ahora, sino desde siempre.

En el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio logró lo imposible. Eliminó los rezagos de autoritarismo que se diseñaron desde el correísmo. Lideró con valentía, frontalidad y decisión uno de los procesos más relevantes en la historia contemporánea del país: terminar con la década de instituciones de control y fiscalización dependientes de Correa. Investigó y denunció la corrupción. Enderezó, con humildad y oportunidad, al Ecuador.

Ocupó un cargo que solo él lo pudo ocupar. Luchó contra la ambición del poder, los insultos y las descalificaciones. Fue la persona más honesta y preparada para estar ahí. En el momento histórico del país. Como él mismo lo dijera: le podrán decir viejo, pero no ladrón.

Y es que es un referente ético en el Ecuador. Ha estado junto a los que no tienen voz. Los trabajadores, los indígenas, los ambientalistas, los estudiantes y las minorías. Nunca dejó las calles y siempre luchó por principios y convicciones, jamás por vanidades. Sus acciones hablan por sí solas. Ha influido directamente en el pensamiento social ecuatoriano, en la academia, política y en el propio sistema jurídico del Ecuador. Deja marcadas huellas en el constitucionalismo y democracia. Fue quien debía estar en el momento oportuno para el país. Sus profundas seguridades e invaluable talante no dejan duda alguna. Cumplió con el Ecuador y mandato de la población. Entregó toda su energía por servir. Obtuvo fuerza desde la serenidad de su experiencia. El país le debe mucho. (O)

¡Gracias Dr. Julio César Trujillo!