El país avanza en la elaboración del Libro Blanco de Economía Circular

424
Foto: Cortesía

Ecuador avanza en la elaboración del Libro Blanco de la Economía Circular, un sistema de aprovechamiento de recursos donde prevalece la reducción, reutilización y reciclaje de elementos.

Daniel Heredia, director de Reconversión Ambiental y Tecnológica del Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca (MPCEIP), comenta a Efe que con la economía circular se pretende que los productos, componentes y recursos en general mantengan su utilidad y valor en todo momento.

Concepto relativamente nuevo en la región, la economía circular se desarrolla desde hace varios años en Europa, según Heredia.

Consiste en un ciclo continuo de desarrollo positivo que conserva y mejora el capital natural, optimiza el uso de los recursos y minimiza los riesgos del sistema al gestionar una cantidad finita de existencias y unos flujos renovables, permitiendo responder a los desafíos del crecimiento económico y productivo actual.

La economía circular está relacionada a objetivos de desarrollo como la educación de calidad, trabajo decente y crecimiento económico, industria, innovación e infraestructura, ciudades y comunidades sostenibles, producción y consumo responsables, así como alianzas para lograr los objetivos.

Heredia considera que el concepto de la economía circular “se está comiendo el mundo” porque abarca ejes aplicados en producción, servicios y gestión pública, entre otros, y en el caso de Ecuador, hay varias empresas que lo aplican, sin saberlo.

Al ser un concepto nuevo en el país, han detectado que algunas empresas del sector agro-alimenticios y de manufactura, entre otros, lo aplican “sin conocer el marco teórico del asunto”.

Usada en proyectos en Colombia, Uruguay y Chile, Heredia opina que la aplicación del concepto en Ecuador es “sumamente importante” porque el país ha firmado compromisos internacionales que se enfocan a la sostenibilidad para disminuir el calentamiento global, fomentar la producción sostenible y la reconversión ambiental y tecnológica de la industrial.

Así, la economía circular es un “paraguas bastante amplio” que permite enfocar políticas para que las industrias promuevan un ecodiseño y generen una simbiosis entre ellas para compartir insumos, energías y aprovechar elementos, “pues lo que es un residuo para unas puede ser materia prima para otras”.

Asimismo, identificar oportunidades para que la gestión de residuos no solo se enfoque al reciclaje y disposición final adecuada sino para “poder sacar al máximo su aprovechamiento material y energético” para reincorporarlo en otras cadenas productivas.

Desde enero pasado, el MPCEIP realiza un mapeo de iniciativas, proyectos o industrias que estén enganchadas al concepto, y trabaja en la conformación de una red de expertos, de empresas, académicos, autoridades locales e instituciones gubernamentales para agrupar ideas, estudios y necesidades en torno a la economía circular.

Prepara también un seminario para junio próximo con expertos de España, Italia, México, Colombia y Chile a fin de recabar criterios en la identificación de oportunidades con la economía circular.

Los resultados de ese seminario se recogerán en el llamado Libro Blanco de la economía circular, que contendrá también otros estudios para plasmar una línea base sobre el estado del país en torno a la economía circular y las oportunidades identificadas, así como las principales barreras a superar.

Con el Ministerio de Ambiente y el apoyo de la Unión Europea, el MPCEIP avanza en la elaboración del Libro Blanco, que girará en torno a cuatro pilares: producción y consumo sostenible, gestión integral, industrialización de residuos, y mecanismos de políticas y financiación para la economía circular.

Basados en ello, pretenden generar una visión integral de hacia dónde puede ir Ecuador para construir una estrategia con el aporte de todos los sectores.

Para aplicar el concepto de economía circular, Heredia defiende un nuevo enfoque de la legislación con una orientación hacia el incentivo, más no hacia el castigo, en términos de producción y control ambiental.

Cree, además, indispensable más articulación entre los sectores público y privado para que no se vea al primero sólo como un ente regulador y controlador, sino como un aliado del sector productivo.

Se requiere concienciar sobre el tema ante el “desconocimiento generalizado” del concepto y sus beneficios en términos ambientales, sociales y económicos en el sector productivo, asevera. EFE