Paisajes del Rin

Tito Astudillo y A.

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Una limpia mañana de abril, de regreso a Thun- Berna desde las ciudades alemanas Tettnang, Haynau, Bodensee y Friedricshapen a orillas del lago Constanza, después de cruzar este inmenso espejo lacustre en transbordador, una apacible travesía, por sus aguas a esa hora rociadas por una helada bruma a merced del viento, entre lanchas de pescadores, cargueros y yates, entramos en territorio suizo y cruzamos sus campos por autopistas con interminables túneles y pinturas de su paisaje rural.
Todo es verde y multicolor de vegetación recién florecida de primavera y arquitectura tradicional que se conserva y exige, a la moderna de sus fábricas y habitaciones que se expanden desde la modernidad de sus ciudades, a conservar la edificación ancestral en su excelencia. En este itinerario nos cautiva la cotidianidad en las orillas del Rin, que en sus 1233 kilómetros de recorrido riega 185.000 kilómetros cuadrados y un centenar de ciudades de Suiza, Austria, Alemania, Francia y países bajos, río de las aguas de dos colores, porque transparenta cielo y tierra, campiñas sembradas de arquitectura medieval en sincretismo con la modernidad en una apoteosis de formas y colores expresadas en castillos, iglesias, casas de campo, granjas, pueblos, puentes y ciudades casi irreales como Stein am Rhein, con sus grandes murales sobre un barroco clásico regional.
Pero cómo es posible conservar con tanta armonía y orden?, la respuesta obtenemos de su gente en la cotidianidad de la calle, restaurantes, museos, en el tren y centros comerciales; en la identificación y empoderamiento ciudadano con su país, con su ciudad, con su barrio y con su casa; en el respeto al entorno, en su compromiso ciudadano y en su sincera conciencia ambiental, en la comprensión y práctica, de que mis derechos terminan en donde comienzan los derechos de los demás, como cuentan, sienten y viven Milene y Urss Hostettler nuestros amables anfitriones en el país de los Alpes. (O)