Maestro Olivo Chiliquinga: ‘Diablo de los instrumentos’

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El maestro Olivo Chiliquinga en un proceso de afinación de una de sus guitarras. Cortesía. Festival Guitarras.

Las manos pequeñas muestran la huella del tiempo. Manos creadoras, trabajadoras. Manos que, en sincronía con el intelecto, creatividad y herencia de saberes han transformado a la madera en instrumentos musicales de cuerda. Como parte del Noveno Festival de Guitarras, entre esta y la próxima semana se exponen guitarras de alto valor y precio elaboradas por Olivo Chiliquinga, “el mejor luthier del mundo”, como él mismo dice.
Sus cuerdas bucales son tan fuertes, más que las alemanas que usa para los instrumentos. Olivo habla duro, enérgico (no solo por su problema de oído) sino porque ese es su carácter: firme, sensible y perfeccionista. Sin esas cualidades, imposible lograr que sus instrumentos musicales vayan por el mundo. “A Olivo hay que tenerle miedo, es el diablo del Ecuador haciendo instrumentos”, dijo el cubano Ángel Pérez.
Lo que sabe es por herencia e investigación. Pillareño, allá están sus raíces. Hijo de Segundo Chiliquinga, un compositor, músico, instructor de la banda de su cantón y luthier completo que le enseñó a hacer los instrumentos musicales.
Segundo Bautista, Segundo Guaña, Homero Idrovo, Naldo Campos, Emilio Lara, están entre los grandes maestros que han tocado sus guitarras, sus requintos. “Los Panchos”, de México, también se han llevado una guitarra de este lutier asentado en la capital del Ecuador, cerca de la Mitad del Mundo.

Estudió las maderas

Saber hacer guitaras ha sido su pasaporte al mundo. En Australia conoció maderas, la materia prima de su arte, 18 meses para estudiar las propiedades del “alerce” (pino) de color café, que da el sonido especial. Esa geografía sí que es bondadosa, es la tierra de 130 variedades de eucaliptos aromáticos, blanco café y rojo, efectivos para hacer instrumentos, maderas muy nobles.
Y se fue para Toronto también. La ciudad canadiense le dio la oportunidad de hacer guitarras y guitarras eléctricas, guitarras de un sonido único dado por las barras armónicas ubicadas en el frente y espalda, las calibraciones de madera que permiten producir sonido. Barras y armónico en medidas diversas que están en la memoria de Olivo y se logran con herramientas especiales.
“La madera, cuan más vieja mejor suena”, son palos ozonizados, ya no tienen sangre (humedad) en sus entrañas, están secas, el pino ya es café, eso aprendió en Toronto y como el destino va de la mano con las curiosidades del luthier, una iglesia de Rocafuerte se cayó, y cinco variedades de madera: blanca, negra y roja, de 200 años, se transformaron en instrumentos.
Hablar con Olivo es aprender de guitaras, de maderas: que el frontis de una guitarra se hace con pino blanco de Alaska y lo demás con palo de rosa y ébano de la India. Es para ver y aprender que hay maderas ecuatorianas como el ébano que son mejores que algunas importadas.(BSG)-(I)

Concurso Internacional
Hoy a partir de las 09:00, en el teatro Casa de la Cultura y en el marco del festival, se dará el Segundo Concurso Internacional de Guitarra, entre once jóvenes de Estados Unidos, México, cinco de Cuenca, otros de Loja, Quito, Guayaquil. Luego de la primera fase del concurso, a las 19:30 un dúo de Colombia y Fátima y Alicia, de Ecuador
La fase final y de premiación será el sábado en el mismo escenario. El jurado ya está en Cuenca y entre ellos el maestro Eduardo Fernández, de Uruguay, que dará un concierto mañana, a las 19:30, en el teatro mismo. Ingreso: 10 dólares. (BSG)-(I).