Los explosivos causan el 72% de muertes y heridas de niños en zonas de guerra

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Las minas terrestres, bombas y ataques aéreos causan el 72 % de las muertes y lesiones de las víctimas infantiles en las zonas de guerra, asegura a Efe Keyan Salarkia de Save the Children, organización que ha lanzado el primer manual de tratamiento de heridas de explosivos en niños.

“Escuché una explosión y sentí que algo entraba en mi ojo. Lo toqué y había sangre. Mi ojo cayó y me puse a correr hacia una tienda pidiendo ayuda. Me llevaron al hospital y me operaron. Cuando desperté de la anestesia, me dijeron que había perdido un ojo”, relata Mahmud, de 12 años, superviviente a una explosión en Gaza en 2014.

Por el tamaño de su cuerpo, el impacto de una explosión en niños como Mahmud suele ser mayor que en adultos: “Las lesiones tienen más probabilidades de afectar varias partes del cuerpo, con más lesiones en la cabeza y el torso, y las quemaduras son más severas. Los músculos no están totalmente desarrollados, por lo que ofrecen menos protección”, detalla Salarkia.

Los huesos de los niños se doblan y rompen con más facilidad que los de un adulto y el cráneo infantil tampoco es tan grueso, lo que supone un mayor riesgo de deformidades o lesiones cerebrales como resultado de una explosión.

En medio de testimonios de niños heridos en la guerra, Save the Children ha lanzado este jueves en La Haya su campaña “No a la guerra contra la infancia”, liderada especialmente por Holanda, Reino Unido y España, que acogerá varias conferencias y charlas a lo largo de este año para llamar la atención sobre los niños como víctimas de conflictos armados.

El lanzamiento ha contado con discursos de la alta comisionada de la ONU por los Derechos Humanos, Michelle Bachelet; la fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda; la enviada para niños y conflictos armados de la ONU, Virginia Gamba; y la embajadora de España en La Haya, María Jesus Alonso.

Además, ha presentado un informe analítico en el que advierte de que tres cuartas partes de los niños que sufren daños en las guerras son a causa de minas terrestres, bombas lanzadas desde el aire, coches bomba y ataques suicida.

Según las últimas cifras oficiales, unos 142 millones de niños viven en un contexto de conflictos de “alta intensidad”, como en Nigeria, Afganistán, Irak, Siria y Yemen, consideradas las zonas más “mortíferas” en la actualidad.

Unos 7.364 niños fueron asesinados o mutilados en esas zonas de conflictos violentos en 2017 y se calcula que, del total, al menos 5.322 de ellos fueron causados por artefactos explosivos con “efectos desproporcionados y más graves” que en adultos.

Solo en Afganistán, este tipo los explosivos fueron la causa de muerte en el 84% de los niños víctimas de la guerra, frente al 56% de adultos fallecidos por la misma causa.

En el mismo periodo, la mitad de todas las víctimas infantiles en Nigeria fueron resultado de ataques suicidas o de incidentes con artefactos.

Los niños no solo corren grave riesgo de sufrir lesiones o muerte por explosivos durante los conflictos, sino también después, como es el caso de Ucrania, señala Save the Children, que calcula que unos 220.000 niños en la zona Este del país estaban expuestos a las minas terrestres en 2017.

Además de la heridas “horribles” que sufren físicamente, los niños expuestos a artefactos explosivos suelen presentar síntomas de trastorno de estrés postraumático, depresión, ansiedad y agorafobia, a los que no se presta la atención necesaria por la falta de preparación y dadas las circunstancias de un conflicto civil.

En un intento de paliar esto, la organización lanza ahora el primer manual de campo para ayudar a médicos y cirujanos a tratar a niños heridos por explosivos, siempre teniendo en cuenta que “los sistemas de salud están diezmados por años de conflicto y no cuentan con recursos suficientes” para tratar las lesiones.

A diferencia de los tradicionales libros de tratamiento a soldados heridos en guerra, esta nueva guía ofrece información clara y breve sobre los procedimientos necesarios para mantener a los niños con vida y ayudarlos a recuperarse, intentado reducir también el trauma mental que pueden sufrir durante el tratamiento.

Curar o salvar la vida de un niño en estas circunstancias y bajo la presión es “muy complicado” y por eso esta guía incluye pautas psicológicas en sus diferentes secciones sobre tratamientos físicos, añade a Efe Emily Mayhew, experta en historia de medicina militar, que estudio los casos de víctimas graves en las guerras de los siglos XX y XXI y que elaboró esta guía con ayuda de médicos en zonas de conflicto como Siria. EFE