Saldo positivo

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Al término de las funciones del Consejo de Participacion Ciudadana, transitorio, el balance es sin a lugar a dudas positivo. Buena parte del país ha expresado de distintas maneras ese criterio favorable al Consejo presidido por Julio César Trujillo, lo cual no significa ni que todo lo que hicieron estuvo bien ni que ese organismo debe subsistir con las actuales atribuciones. Parte del éxito del Consejo transitorio se debe- entre otros factores- a una conformación  con ciudadanos que tienen independencia pllítica respecto al ejecutivo y al hecho de que se trate de gente con reconocida probidad, cosa que no ocurrió con los anteriores consejos que claramente eran una dependencia del gobierno de aquel entonces.

Los procesos desarrollados por el el Consejo transitorio han apoyado la reinstitucionalizacion del país al nombrar autoridades de control, algunas con independencia respecto al ejecutivo. Sin embargo, desde varias perspectivas se ha planteado que falló en algunos procesos, como los que llevaron a nominar al Consejo Nacional Electoral y al Consejo de la Judicatura. Las recientes elecciones mostraron que el máximo organismo electoral falló,  poniendo en peligro la paz social en algunas comunidades. Las diferencias internas entre sus miembros fueron más allá de las sanas discrepancias y mostraron falta de una mínima coordinación.

Queda igualmente claro al término del Consejo transitorio, que las buenas acciones cumplidas no significan que siga funcionando con las atribuciones que hoy tiene. Buena parte del país parece estar de acuerdo en que el Consejo debe desaparecer o cuando menos deben restringirse sus funciones a la lucha contra la corrupción, pero no a seguir nombrando autoridades de control, campo en el que los consejos del correismo fallaron estrepitosamente, posibilitando con ello la galopante corrupción que hoy conocemos que se dio, entre otras razones, por la falta de autoridades de control independientes y honestas.