David Beckman…

Simón Valdivieso Vintimilla

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David Beckman, no podrá conducir por seis meses en Inglaterra, porque usaba su teléfono celular mientras conducía su auto. Esa es la noticia regada en las redes sociales y en la prensa internacional, que pone de manifiesto una sentencia ejemplificadora, sin que necesariamente se llegue a la privación de la libertad, pero que merece ser comentada por el mensaje que trae.

Se dice que las sentencias de los jueces deben tener una carga pedagógica, y es eso exactamente lo que se advierte de esa resolución de la justicia británica cuando se sanciona al famoso futbolista. “En lugar de mirar hacia adelante, prestando atención a la carretera, parecía estar mirando su regazo”, había dicho la jueza Catherine Moore.

Y es que el teléfono celular es el mal del siglo y el peor invento de los últimos años, pues se ha convertido en un instrumento que hiere a diario a la humanidad por el uso indebido. Tantos corazones celestes pintados en el asfalto, tantas cruces en las carreteras, amén de haber convertido a millones de ciudadanos en entes.

Pero lo importante de este juzgamiento no es que la policía lo advierte, sino que es la fotografía tomada por un ciudadano, es decir por un británico ajeno a la justicia. Doble mensaje para nosotros. La sanción y la actitud ciudadana, que evidencia una actitud de compromiso para con sus congéneres.

Si así se actuara en Ecuador y se sancionara de esa manera,  otro gallo cantaría, dice la impertinente abuela de la casa. No hubiera nadie conduciendo en calles y carreteras, porque todos estamos atados al celular, pues no puede faltar, es algo que llegó y se pegó y no hay forma de quitársenos de encima, llevándonos a tal punto de pasar por mal educados, sin que ese comportamiento sea visto de esa manera, sino más bien aceptado como normal.