Crónicas y textos de largo aliento de Santiago Rosero

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Escritor ecuatoriano ha sido reconocido por su trabajo periodístico a nivel internacional. PSR

Siete años en París. Se fue en el 2010 y regresó hace dos. Periodista. Músico también, fue percusionista de Rocola Bacalao. Fotógrafo e investigador de arte contemporáneo y cultura popular. Ahí no termina el currículo, es licenciado en Gastronomía. Santiago Rosero, el autor de “El Fotógrafo de las Tinieblas”, tiene eso y más. Las cualidades multifacéticas se notan en las 15 crónicas que conforman su libro antes mencionado.
Un narrador en esencia, así es Santiago y siempre supo con seguridad que lo suyo era narrar la ciudad, escribir algo que tenga que ver con la vida en la ciudad y su vida en ella. Santiago llegó a Cuenca, presentó el libro y en su estadía sacó tiempo para una entrevista sobre su obra de crónicas que las empezó a escribir para varios medios latinoamericanos y las juntó en París:

¿Hay una radiografía a París, a su gente y las cosas que allí hay y se viven?
Es una radiografía parcial, tiene que ver con mis intereses, mi selección de ciertos temas, la concreción de unos intentos que terminan siendo estos textos… Empecé a escoger contenidos que van con mis intereses, la fotografía, la gastronomía, la moda como fenómeno cultural, el arte y muchos temas e historias que salieron de visitas que hice a museos, galerías de exposiciones de arte. No son crónicas sobre la exposición o el artista. Siempre encontré algo, algún detalle, alguna historia mínima dentro de la gran historia para lanzarme en un texto de largo aliento.

¿Estar como periodista le permite conectarse más?
Yo al ser un periodista y llegar con una maestría en Ciencias Sociales se me abrieron las puertas en el medio importante para hacer radio, que era un medio que no había explorado, me gustó mucho, pero mi prioridad era la escritura, que es lo que me interesa y lo hice a la par de la radio…

¿Y le pregunto eso, porque una de sus crónicas alude a los ataques que se dieron en París?
Este tema de los ataques era muy grande, muchas aristas y en lo que me centré fue en el sentimiento del día después, horas después del ataque estaba en la calle para preguntarle a la gente qué sentía y qué creían que iba a pasar luego de ese momento, y era descubrir esa forma del miedo mezclado con el miedo, la sinrazón, el sentimiento de cuidado…

¿Son crónicas con y sin tiempo, palpitan siempre, cómo es el trabajo al personaje, ambiente, situaciones parisinas?
La crónica como género está ligada a intemporalidad… yo no soy un periodista de noticias cotidianas, tomo fenómenos más que hechos puntuales para desarrollar la historia.

Un poder de descripción exquisito ¿cómo lo hace?
Esa es una parte del trabajo de un cronista y en eso me ayudó mi formación en las Ciencias Sociales porque siento que aplico herramientas de la Etnografía para observar los temas que quiero tocar, otra parte es la investigación documental, la investigación en terreno, entrevistas y luego la parte técnica y estética de la escritura, que permite acercarse al campo del arte literario.

¿Son historias reales con tintes fantásticos?
Por definición, la crónica habla de la realidad con herramientas de la literatura, pero todos los hechos son reales. El lenguaje que se utilice y la capacidad de decir las cosas con herramientas más estéticas eso es algo que busco con afán. (BSG)-(I)

¿El lenguaje es una herencia de la actividad periodística?
Tiene que ver con mi formación como lector y escritor, básicamente. Yo creo que en este punto puedo decir que tengo un determinado estilo que se alimenta y se refuerza con las experiencias y lecturas…

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