La maternidad es una decisión del espíritu

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Sublime. Esa es la palabra más cercana al sentimiento, emoción, sensación e idea que evoca el estado de una persona que se convierte en madre. En palabras más concretas, se trata de una etapa y una experiencia que se asemeja a los surreal (…) Algo inefable.

Lograr una definición de un acontecimiento como este ha sido -hasta hoy- un reto, un proceso que va más allá de los argumentos que en estos días rondan en las conversaciones de maternidad, la decisión de ser o no madre. Concebir o no.

Para mujeres como Fernanda Ramón, Daniela Idrovo y Magali Apolo ser madre se define y se envuelve en el concepto de una decisión, una responsabilidad que tiene una estrecha relación con un estado espiritual.

Fernanda afirma que se trata de una disposición personal e integral. Esto en relación a épocas anteriores en que la maternidad se cimentaba en aspectos culturales, tradicionales y sociales. En otras palabras, lo que antes era una imposición, hoy es una decisión.

“Yo creo que la decisión está en cada persona. En mi caso tomé la decisión. Decidí tener a mi hija (…) se va aprendiendo en el camino, pero la decisión es personal”, señala Fernanda, madre soltera de una niña de ocho años.

Esta decisión, según Fernanda, conlleva un aprendizaje, un cambio de visión e incluso un cambio físico. Entre sus afirmaciones en relación al aprendizaje, ella indica que es como ingresar a un estado desconocido que avanza y evoluciona con el tiempo. Es un momento en que se aplica la enseñanza de sus propias madres.

Daniela Idrovo, madre de un niño de tres años y en estado de gestación de una niña, define a la maternidad como una responsabilidad que al margen del sacrificio que implica transforma la vida. Para ella, el significado de la maternidad radica en la responsabilidad de corresponder a la “extensión del ser”, a un fragmento de uno mismo. La clave para Daniela es el ejemplo.

“Con lo que tú hagas puedes afectarle de manera positiva o negativa. Pareciera ser suficiente con el amor que una mamá tiene, pero no somos perfectas. Entonces es una forma de cuestionarte si está bien lo que haces o no (…) Si le estás enseñando a tu hijo de forma correcta o no”, afirma Daniela Idrovo.

En este sentido Magali Apolo añade que la responsabilidad es inmensa y tiene relación con “ser un referente” para los hijos (…) Un regalo otorgado al que hay que tenerle cuidado.

Magali define al estado de la maternidad como una “madurez”, un estado anímico del espíritu que conlleva al deseo de proteger y “cuidar el fruto” que crece en el ser y que envuelve paz, alegría, fuerza y entusiasmo.

A este aspecto espiritual también se anudan aquellas otras maneras de convertirse en madre como el embarazo por inducción, el alquiler de vientre o la adopción.  Se dice con tanta precisión que “madre no es la que da a luz sino la que ama”.

Madre es un estado, un momento, un suceso que las palabras no han hecho más que intentar describir su significación a través de códigos gramaticales, empero más entendibles y distinguibles con las acciones, el trato, el cuidado, la disciplina, la crianza, la dinámica de un entero ser que hace todo a su alcance por el bienestar de su descendencia, el fragmento si misma. (HGV)