Wilson Pico: danza permite crecer como ser humano

El lenguaje apropiado para hablar de lo que quería ha sido y es la danza, contemporánea o danza teatro.

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El maestro Wilson Pico, en entrevista por sus 50 años de vida artística.

Una de las satisfacciones de Wilson Pico es llegar a Cuenca. En sus 50 años de danza, el escenario de esta ciudad le resulta interesante. De su memoria no sale aquel día de 1976, cuando llegó como bailarín profesional y Edmundo Maldonado escribió una página completa de los personajes que bailó en el teatro Carlos Cueva Tamariz.
Para Wilson, llegar a Cuenca es celebrar, compartir, aprender, conocer. Y es que Pico está en esta urbe para cumplir, a lo largo de esta semana, algunas actividades. Primero, una charla sobre su recorrido de 50 años de vida artística; y segundo, “El lenguaje personal de danzar”, taller que dará el sábado y domingo próximo, en Espacio Danza.
Será un encuentro para estudiar el movimiento corporal que tiene como tarea básica hallar lo que cada uno tiene de sí mismo, hacerlo consciente y elaborar lo hallado.
Wilson es un cúmulo de experiencias, de vivencias. Nacido en el popular barrio La Tola, de Quito, de muchacho sus aspiraciones no estaban puestas en el tablado, más bien se veía en el ring como boxeador o en el ruedo de una plaza como torero.
Persistir en la danza por 50 años en esta parte del mundo no ha sido fácil. En sus inicios, la sociedad no veía con buenos ojos la danza en los hombres. Pero así fue su decisión y hoy, Pico es un referente de la danza contemporánea en el país.

En busca del amor, encontró la danza
Con algo más de 16 años, Wilson y su hermano Julio, acudieron a un llamado que hiciera la Casa de la Cultura, en Quito; y fueron, no para aprender danza, sino a conseguir enamorada.
Pero así es el amor, no siempre se personifica, también se manifiesta como arte y vocación. Del boxeo a la danza, ese sí fue un paso agigantado.
Wilson empezó con el ballet clásico y Noralma Vera fue su maestra. A los pocos años abandonó ese género. El entorno social donde creció, la gente que lo rodeó, marcaban sus apegos y de a poco se convirtieron en sus personajes para bailarlos. El ballet le fue insuficiente para expresar lo que llevaba en su sangre.
Explorar otras expresiones abrió el camino para dejar la Casa de la Cultura y formar el Ballet Experimental Moderno (1972-1975), el primer ballet independiente.
Cómo olvidar la presencia del francés Pascal Monod, alumno de Jerzy Marian Grotowski, que impactaba el mundo con el “Teatro Pobre”. Monod llegó a la mitad del mundo y esas clases marcaron el alejarse del ballet.

Los colectivos

El primer hombre que abordó el tema del género en la danza, ese es Wilson Pico. En 1975 inicia carrera como solista. En 1984 formó el Frente de Danza Independiente. Wilson es un hombre que sale del país porque su danza tiene identidad. (BSG)-(I).

EL COREÓGRAFO
Las propias búsquedas de Wilson, el mirar la gestualidad de las gentes de los barrio, la exploración que hace a su arte, le permitieron crear tres grandes obras que hasta ahora las baila: “Mujer”, “Beata”, “Tiempos de guambra” y “Violencia”.
“Bailar los dos personajes femeninos ya era complejo. Que baile un hombre era mal visto en ese tiempo en Quito porque la danza no era para hombres; entonces, para conseguir eso, pensé en la Mama Negra, en las Camisonas y otros personajes donde hombres interpretan mujeres”. (BSG)-(I)