Edad de jubilación

Eliécer Cárdenas E.

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Los afiliados del país armaron la bataola, cuando desde las alturas burocráticas del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, les insinuaron que van a jubilarse muy jóvenes, “pollitos” como se dice, y que en adelante se pensaría en aumentar la edad de la jubilación.
El razonamiento fue más o menos el siguiente: Si nuestros abuelitos morían a los 50 o 60 años de edad, tiempo muy respetable de vida antes de los antibióticos, los prebióticos, los macro bióticos, el footing, los energizantes, las cirugías plásticas el viagra, las gimnasias, las bailoterapias, etc. etc. medicinas y prácticas que han dado el resultado, indeseable para el presupuesto del IESS, de que cuando los jubilados salen de 65 años a gozar de los beneficios de las pensiones, atención médica, paseos de la tercera edad y otras gangas, todavía le quedan para el pobre IESS unos 30 años de expectativa de vida de esos jubilados, tan lozanos y rozagantes.
El pensamiento maltusiano de algunos burócratas del IESS, parte de la hipótesis de que ahora los viejos no son tan viejos porque son los viejos más juveniles de la historia humana, ya que mientras nuestros abuelitos a los 40 años, padecían de gota, arterioesclerosis múltiple, hipertensión, inflamación prostática en los varones, descenso del útero en las señoras, y por si fuera poco dietas no balanceadas, ahora los jubilados parecen empeñados en ganar algún campeonato de vejez. Es un verdadero escándalo para el IESS que haya jubilados de 95 años que son pensionistas desde hace 4 décadas, es decir cuando cesaron en sus actividades.
Por lo tanto si los viejos se mantienen tan sanos y juveniles, salvo excepciones, lo lógico sería que trabajen unos cinco años más, antes de acogerse al dichoso retiro. Además según el pensamiento de esos burócratas, que en lugar de estar sentados en los parques, o fastidiando a las consortes en los hogares, pasen unos años más en sus trabajos antes de la jubilación.
Esta “horrible idea” recibió el rechazo unánime de los afiliados, y sobre todo de los futuros jubilados ya que no tienen ninguna culpa de poder vivir hasta los 80 o 90 años. (O)