Gobernar con los mejores

Roberto Vivar Reinoso

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Gobernar con los mejores ciudadanos y sin banderías políticas, es la reiterada promesa de las autoridades seccionales electas el 24 de marzo pasado. Inclusive el flamante alcalde cuencana, Pedro Palacios, dijo haber recibido abundantes carpetas con datos personales de interesados en ocupar alguna función municipal; mientras el nobel prefecto, Yaku Pérez, denunciaba la existencia de gente ofreciendo a su nombre trabajo en la entidad.
Desempeñar la función pública con los más calificados, al margen de tendencias ideológico-programáticas, fuera lo ideal pero no se ajusta a la realidad. Porque el propio pueblo escogió personajes y tendencias, junto al equipo que les acompaña para estar al frente de los GADs, tras reñida contienda democrática, y cuyos integrantes seguramente se prepararon para ello, en especial creando confianza y entendimiento, que resultan fundamentales en cualquier actividad humana.
Entre los recurrentes errores que degeneran la política están ofertas difíciles de cumplir, lo cual origina falsas expectativas que desembocan al cabo en decepciones colectivas. Aquí se ubica la equivocaba concepción sobre la poca importancia de las ideologías, así como la utopía del trabajo altruista, las inversiones no recuperadas, el esfuerzo y hasta sacrificio que conlleva la campaña electoral.
El aperturismo de Palacios podría explicarse por la necesidad de forjar acuerdos, consensos, apoyos para la gobernabilidad, pues tiene apenas dos concejales de los quince que forman el cuerpo edilicio. Pero esto también encierra peligros, pues las personas se mueven por intereses más que convicciones o intención de servicio. Lo demostró el actual concejo cantonal, varios de cuyos miembros abandonaron el partido que les llevó al poder, para designar a Ruth Caldas como vicealcaldesa, por ejemplo.(O)