Cara y sello del Alcalde electo

Una amena charla con el alcalde electo de Cuenca, Pedro Palacios.

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Pedro Palacios

“Soy una persona muy asequible. Me gusta el diálogo. No soy extremadamente vanidoso, entonces no tengo problema en aceptar si estoy equivocado; o si alguien tiene ideas que pueden ser geniales no me cierro, pero entendiendo un poco más de forma global las cosas”. Pedro Palacios

Durante el diálogo por algo más de 45 minutos rió 27 veces. Antes y después lo hizo en no menos de unas 10 ocasiones. Fue en su casa ubicada en la urbanización privada La Rivera, construida precisamente junto a la rivera del río Tomebamba.
Él es Pedro Palacios Ullauri (PPU), para los más incrédulos, incluyendo a las encuestadoras, el nuevo Alcalde de Cuenca.
Mientras invita a pasar a la sala de su casa, su teléfono celular no deja de sonar. La mayoría de llamadas es para invitarle a entrevistas en los medios de comunicación. Claro, será porque ahora ya es el Alcalde, dan ganas de decirle dándose uno mismo un golpe en el pecho. Y él como que lo intuye.
Entonces recuerda que fue en Radio Visión donde le hicieron la primera entrevista el pasado 18 de enero, cuando, como en gran parte del tramo de la campaña electoral, asomaba casi, casi que sin mayores posibilidades de ganar.

PPU vino al mundo el 13 de junio de 1975. Estudió la primaria en la escuela “Honorato Vázquez”, “que ahora ya no existe”. La secundaria en el Técnico Salesiano, donde obtuvo el título de Bachiller Electromecánico. La superior en la Universidad Católica. Aquí se graduó de Ingeniero Industrial.

– ¿Qué tan buen estudiante?
“No era malo, realmente, para qué también ja, ja, ja…”
“Ah, mire usted, es una primicia. No tenía la menor idea”, responde al advertirle que es el primer Alcalde de Cuenca graduado en la Universidad Católica, en la que apenas egresó a los 23 años dio clases de ‘economía industrial’ en la Facultad de Ingeniería Comercial.

PPU jugó básquet, su pasión deportiva. A los chicos del primer curso del Técnico Salesiano los entrenaba cuando él estaba en sexto. Eso le significó ganarse una beca: no pagaba las pensiones, pero las recibía de su padre, claro, con pleno conocimiento.

– “Fue mi primer trabajo. Fue mi primer ingreso, ja, ja, ja…”.
De pronto asoma su primer hijo Pedro Santiago, de 14 años de edad. Va rumbo al Colegio Santa Ana. Se despide con un abrazo y un beso en la mejilla. Su otra hija es Giuliana, de 12 años.
Le digo que su hijo, físicamente es “tal para cual”. Entonces muestra en el celular una foto enviada por Julio Rivera, amigo suyo. Se trata de su primera comunión con monseñor Luis Alberto Luna (+). A esa edad y la que ahora tiene su hijo el parecido entre los dos es idéntico.
– “A Dios gracias hay una buena relación con mis hijos. Espero que se mantenga así. Somos amigos, pero siempre tomando en cuenta eso de ser papá. Hay mucha confianza. Conversamos sobre temas como la sexualidad. No tenemos reparos. Ojalá podamos seguir así, ja, ja, ja…”.

El diálogo sigue en la sala de su casa, en la que destaca lo sobrio del diseño, y desde la cual se ve el comedor y la cocina, impecables.
De pronto aparece su esposa Yadira Palacios Segarra. La conoció en el valle de Yunguilla, cantón Santa Isabel, en época de vacaciones. Ella tenía 14 o 15 años de edad. Primero, amigos. Dos años después formalizaron la relación, que terminó en matrimonio 6 años después.
– ¿Cómo le va? “Estamos muy bien, pero a ‘ful'”, responde, no sin antes confesar que no querría exponer mucho a sus hijos, ahora que su esposo entra a la vida pública como Alcalde.
PPU dice que “Yadi”, como lo llama a su esposa, es hija de Arturo el “Patillas” Palacios, profesor durante 40 años en el Benigno Malo. Además de inspector, dirigía la banda de guerra.
A la pertinente pregunta responde: “Nos llevamos bien. Es una buena relación, claro con los altibajos que son comunes; pero, en el fondo, nos comprendemos. Esperemos que sigamos así, ja, ja, ja…”.

– ¿Seguimos?
“Usted dirá, ja, ja, ja…”
– ¿Qué tal su capacidad de autocontrol?
El Alcalde electo responde que raras veces “sale de casillas”. Sus largas jornadas laborales le han templado el carácter. “Soy bueno trabajando a presión, no me complico la vida. De hecho, ahora (por lo de la transición) deberíamos estar comiéndonos las uñas, pero, ja, ja, ja, ve que estoy tranquilo”. Son raras, rarísimas, las veces en que, de pronto, se “me dispara el gatillo”.
Esas largas jornadas, según cuenta, también le forjaron su temple organizativo. Cree que esto le ayudará para no descuidar a la familia durante el ejercicio del poder, que suele absorber tiempo, energías y, de paso, hasta mina la salud.
– A propósito, ¿como anda su salud?
“He tenido la suerte de que casi nunca me enfermo. A Dios gracias ja, ja, ja…”.
Pero a veces le duele la espalda por las dos hernias discales que tiene desde su época como buen basquetbolista, deporte que ya no lo practica.
– “A veces me duelen. Tengo que cuidarme; pero de ahí, ni siquiera me dan gripes fuertes, ja, ja, ja….”.
– ¿Como a los buenos gallos?
“Ja, ja, ja…”. Claro, intuye, el trasfondo de la pregunta. Es que él proviene de una familia de galleros. No lo niega. Más bien recuerda que esta afición tiene su origen con su bisabuelo por lado materno, que vino desde España.
El año pasado, según cuenta PPU, apenas fue dos veces a una gallera. “Cada vez es menos”, remata.
A propósito de su familia, él es parte de cuatro hermanos: Blanca Azucena (hermana solo de padre), quien vive en Estados Unidos; Pablo Esteban y Paúl.
Gran parte de sus tíos vivieron en el Valle de Yunguilla, concretamente en territorio de la parroquia Abdón Calderón (La Unión).
Su padre, Hugo (82 años), odontólogo, ahora jubilado tras más de 40 años como profesor en los Colegios “Octavio Cordero” y “Manuel J. Calle”, volvió con su esposa Raquel Ullauri Martínez “al Yunguilla de toda la vida”, “por el clima y la tranquilidad”.
Al Alcalde electo le vino bien que le recordara a sus tíos Nestorio y Jaime, quienes vivieron en aquel valle. “Nestorito” y “Jaimito”, los trata él. Este último fue concejal de Santa Isabel, y, claro, gallero, conversón y un “buena gente”. Los dos ya no existen, pues de once hermanos Palacios-Pozo solo quedan cuatro: Hugo, Bertha, Azucena y Franklin.

– Y la vena política ¿de dónde viene? Está dicho que su tío Jaime fue concejal. Su padre, según narra él, fue diputado alterno; pero, cuando junto al principal, cuyo nombre no recuerda, iban a posesionarse sobrevino la dictadura. “Así que se quedaron con el traje listo”.
“No ha sido tema de familia hablar de política”, confiesa.
Le recuerdo que Manuel Palacios Serrano fue presidente del Concejo Municipal de Santa Isabel. Un hijo suyo, Patricio, también fue candidato a la Alcaldía de este cantón. Incluso, su abuelo, Manuel Palacios Pozo (+) desempeñó igual función en ese mismo cantón.
Así que “rebobina” la mente y dice que su abuela Cleotilde Pozo fue prima hermana del citado Manuel Palacios Pozo, por lo que el parentesco viene “más por Pozo que por Palacios”.

P.P.U., quien va a misa una vez al mes, se declara sencillo en cuanto a la comida.
Le encanta la sopa de fideos de letras con papas, leche con cocoa y uno o dos panes en el desayuno, “un buen locro de porotos con repe”, puede “comerse un cuy entero”, le gusta la cascarita, el sancocho, la fritada, el hornado, el atún, el pollo, y, de vez cuando “me como unos 10 o 15 cangrejos”.
Cuando le pregunto si le gusta cocinar, justo ingresa la empleada doméstica.
– “Hola Yolanda”, responde al saludo de rigor. Dice que ella es parte de la familia, pues labora desde hace algunos años, excepto cuando él y su familia vivieron en el Perú por asuntos de trabajo.

Impecablemente vestido, luce el anillo de matrimonio.
– ¿Siempre lo lleva puesto?
“Ja, ja, ja… sí, en la derecha más que en la izquierda, porque en la manejada va tascando al volante de alguna manera, ja, ja, ja. En la otra es menos. A parte que me hace un callo aquí, la verdad, ja, ja, ja…”.
En su mano izquierda, junto al brillante broche de la camisa, sobresale otro lujo.
– ¿Y ese reloj de qué marca es?
“Ya está con esas cosas usted. Es un Omega, ja, ja, ja. Bueno, que sea antes. No sea que después digan: este man entró a la Alcaldía y ya se compró un Omega, ja, ja, ja…”.
A propósito de bienes, los Palacios-Palacios tienen dos vehículos. Uno de ellos a nombre de UTILESA, la empresa que la comparten con los hermanos del Alcalde electo.
Son dueños de un departamento comprado hace 15 años, “y que con la bendición de Dios lo tenemos todavía”. Ah, y la casa donde viven (la diseñó el arquitecto Jorge Roura), comprada con un préstamo del Banco del Pacífico y al que pagan mensualidades de 1.071 dólares más o menos. Les faltan 9 o 10 más para terminar de pagar y deshipotecarla.
Tras regresar del Perú, él se incorporó a UTILESA, la empresa dedicada a importar útiles escolares y de oficina, y que la administra con sus dos hermanos, y de la que económicamente dependen unas 38 familias.
En 2018 cerraron con 2.4 millones de dólares en ventas; en el 2017 fue la mitad; en el 2015 fue 1.9 millones, en 2016, 1.5 millones, y 1.2 millones en 2017. Las cifras demuestran los vaivenes de la economía del país.

Como para probarle de que no se “sale de casillas” le pregunto:
– Ya como Alcalde de Cuenca, ¿se le subirán los ‘humos a la cabeza’?
– “Confiemos en que no. Realmente yo sí tengo los pies en la tierra…”, responde.
Y recuerda que en Lima-Perú, donde gerenció empresas del Grupo Jaramillo y su fábrica Indurama desde 2009 a 2014, lideró grupos de 1.000 personas, “y mi esencia nunca cambió”.
Confiesa que sus ingresos en el ámbito privado han sido muy buenos, “lo que tampoco hizo que cambie”. “Sé que no es lo mismo con el hecho de estar al frente de la ciudad; pero, igual, seguiremos siendo los mismos, ja, ja, ja…”.
Y otra pregunta como para probarle de que no se engolosinará con el poder:
– ¿La gustaría la reelección como Alcalde?
– “No digo nada. Es que soy de palabra. Me estreso cuando no la cumplo. Entonces siempre la cumplo… La palabra vale mucho más que cualquier otra cosa”.
– ¿Palabra de gallero?

– “Palabra de gallero, palabra de caballero, ja, ja, ja…”. (F).

Por Jorge L. Durán Figueroa
Fotos: Luis Cobos Chiriboga
Redacción El Mercurio-Cuenca