En el Día del Patrimonio, los felices fueron los jóvenes asistentes a los talleres y recorridos

La Casa de la Cultura, el INPC y el Ministerio de Cultura y Patrimonio elaboraron diversos programas para celebrar al Patrimonio.

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Adolfo Idrovo habló del patrimonio musical andino que tiene nuestra ciudad y nuestro país. LCC

Jueves Santo, en un ambiente casi de recogimiento, los muchachos llegaron a los diversos escenarios donde se habló del patrimonio desde sus diversas manifestaciones.
Adolfo Idrovo lo hizo desde la música nuestra, desde los instrumentos andinos ecuatorianos. Éste hombre, lutier, amante de esos sonidos, intercambio experiencias, saberes, cosas que despertaron curiosidad. Tomó sus pingullos, las chacchas, la quipa, maracas; de cada uno de ellos sacó sonidos y ya, la atención estaba ganada.

Flor María Salazar habló del inolvidable “sucre” la moneda oficial ecuatoriana hasta el año 2.000. “Sal y azúcar comprada a un medio (cinco centavos de sucre)” eso sonó a historia bien lejana, pero es parte del patrimonio histórico.

Hablar del patrimonio es muy grande, en el Manuel Agustín Landívar, se lo abordó desde la muestra arqueológica, los vestigios inca-coloniales y la fotografía, una colección de imágenes captadas en blanco y negro por la suspicacia de Gustavo Landívar, imágenes que muestran esos tiempos de excavaciones, estudios, investigación dadas en el museo de sitio 47 años atrás.

Otros patrimonios

Pero el Patrimonio no es solo físico, sonoro, arqueológico, es un asunto tan amplio que, en su día, los custodios abordaron el patrimonio alimentario. En eso, Tatiana Rodríguez es la experta y sus investigaciones le llevan a especificar claramente entre comida ancestral, comida criolla, y comida rural, cada una tiene sus cualidades y propiedades.

Los muchachos de colegio fueron los más felices y curiosos. Los que llegaron desde Baños se fueron fascinados. “Maravilloso, increíble, fantástico, estupendo” fueron los calificativos dados. Para la mayoría de ellos, esta fue la primera vez que visitaban la Casa de la Cultura; entonces, el Día del Patrimonio se convirtió en una experiencia nueva.
Los Barojo se pasaron, el teatro les ha permitido desarrollar una pedagogía para atrapar la atención de chicos y grandes. Contar sobre lo que hay “Casa adentro” fue tarea de la “Suquita Matea”, sí, de esa mujer de pelo negreado por el humo, encarnada por Mercy Mendieta.

No se podría concebir la celebración sin la visita al Archivo Nacional de Historia. Martha Orellana hizo una curaduría fantástica y bajo vitrinas reposaban dos libros de la Colección Memorias del Mundo, obras de 1640 ,que registran ventas de tierra, conformación de compañías, eran protocolos que realizaban los ciudadanos.

Estaban los juicios al Espadachín Zabala, lo que fue la muerte de Seniergues, un censo de Vilcabamba divididos en blancos, negros, indígenas, esclavos; y algo relevante; el poema de Eugenio Espejo.

Mercy Mendieta “La Suquita Matea” en el recorrido con los estudiantes que llegaron de Baños. LCC

La “Suquita Matea” el personaje lúdico e identitario.

“Los guambras de todo se ríen, contarles la historia ¡que belleza!, como aprenden. Ellos no saben de la historia, pero uno se investiga, se los leer y van aprendiendo” dice Mercy, para quien los recorridos por los espacios patrimoniales son una forma de valorar a la ciudad con todos sus componentes patrimoniales.“La historia no es aburrida, y los guambritos aprenden mejor con ella” señaló.

“Cuenca tiene patrimonio por doquier, es patrimonial en sus calles, esquina y lo mejor: guarda y lleva ese patrimonio a través de su gente” pero falta mucho por hacer y por atender, porque no hay una política pública que maneje este patrimonio, señaló Marín Sánchez, Director de la Casa de la Cultura. (BSG)-(I).

CÁPSULA

Delantal azul, canasto con pan en mano y un tono de voz tan cuencano femenino, hicieron del recorrido por el patrimonio edificado de la Casa, una fiesta.