Cuenca tiene nuevos retos para convertirse en una urbe organizada

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Una panorámica del crecimiento de la ciudad, vista desde el sector de El Calvario, al sur de Cuenca. PSR

La proyección de la población de años anteriores calcula que para el 2035 Cuenca podría llegar a tener 900.000 habitantes, sin contar con los procesos migratorios. Una proyección no tan grande, pero que obliga a repensar la planificación de la ciudad, en base a algunas preguntas: ¿cómo será la movilidad dentro de 20 años? ¿Existirá espacio cultivable para producir alimentos para casi un millón de personas? ¿Cómo será la manera de vida? ¿Habrá empleo? ¿Habrá espacios verdes y suficiente agua?

Son preguntas que deben responderse ahora, según la investigadora María Augusta Hermida, directora del departamento de investigación en Espacio y Población y del Grupo Ciudades Sustentables–LlactaLAB. Momento oportuno para conseguir que la ciudad crezca de manera sustentable y resiliente: con la capacidad de resistencia frente a los fenómenos sociales que vendrán en este nuevo siglo.

Cuenca es una ciudad intermedia. “Ha dejado de ser una niña dando sus primeros pasos. Ahora es una adolescente de 14 años con la posibilidad de convertirse en un adulto saludable o en una persona no tan correcta. Estamos en el momento de tomar las decisiones”, expresa Hermida.

Soluciones

Densificar la ciudad. Aprovechar cada metro cuadrado de manera sustentable, que vivan más personas en menos espacio, pero con mejor calidad de vida y respetando la superficie verde urbano. No se refiere precisamente a construir parques dispersos, sino crear redes verdes para mantener y permitir que la flora y fauna se reproduzcan adecuadamente.

Movilidad alternativa e integral. La movilidad está muy enfocada en el auto privado. El 35 % de los cuencanos utilizan auto y el 65 % camina y usa el transporte público. El problema, explica Hermida, es que un gran porcentaje de la población aspira a tener un auto propio. El reto está en transformar esta movilidad a una enfocada en el peatón, la bicicleta y, sobre todo, de los buses urbanos. Generando una red de transporte sustentable con el tranvía, con buses eléctricos, una red de ciclovías construidas técnicamente, parqueaderos de borde, camineras seguras, aceras en buen estado.

El precio del suelo. Factor que ocasionó que Cuenca crezca hacia las periferias y de manera desordenada. “Un tema contradictorio: el suelo afuera es más barato pero vivir en él resulta más caro. Por ejemplo, si se vive en una urbanización de Ricaurte pero usted trabaja en el centro histórico tiene que destinar al menos 45 minutos para trasladarse y conforme aumenta el número de carros cada vez el tiempo será mayor… Por otro lado el momento que usted abandona su casa todo el día ya no tiene una vida familiar adecuada, seguramente tiene que almorzar en el centro, encargar a los hijos o a las personas mayores, o ellos quedan solos”, explica la directora de LlactaLAB.

Al problema de la plusvalía se suma la inversión que debe hacer el Municipio para dotar de servicios básicos a estas viviendas o urbanizaciones de las periferias, que según Hermida son más de mil y algunas con más de 400 unidades de viviendas en su interior.

Pensar a Cuenca como una zona metropolitana. Xavier Muñoz, exalcalde de Cuenca y exprefecto, coincide en esta propuesta. Afirma que al ser Cuenca una ciudad región debe formar conjuntamente con las provincias aledañas una zona metropolitana con vías conectadas, centros de producción compartidos. “Respetando la autonomía de cada una”, dice Muñoz.

A estas propuestas se suman también ejes importantes como la seguridad, el fortalecimiento de la academia, la salud, la cultura. No solo como servicios exclusivos para los cuencanos, sino para todo el país y Latinoamérica. Una visión de ciudad integral, de fondo y de forma. (KCJ)-(I).