Situación del  IESS

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Conmoción causaron entre afiliados,  jubilados y pensionistas del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, ciertas versiones difundidas en el sentido de que se estaría preparando un incremento en el tiempo laboral para la jubilación, así como un aumento en la aportación de los afiliados al IESS y también retirar la atención médica a los menores de edad, familiares de  afiliados que hoy la reciben. Ante el malestar generado por estas versiones, el personero del IESS puntualizó que cualquier cambio en la actual estructura  del Instituto tendría que establecerse previo un acuerdo nacional por la Seguridad Social.

Más allá de esta polémica, lo cierto es que el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social atraviesa una grave crisis financiera, a tal punto que cada vez es más difícil cubrir  las obligaciones derivadas del pago de las pensiones y más beneficios, y la atención médica eficiente a los afiliados y sus familias. Por lo tanto es urgente que se logre una salida a esta crítica situación, que no implique afectar los derechos de los pensionistas y quienes reciben atención médica, a más de las restantes prestaciones que ofrece el IESS.

El Instituto sufre las consecuencias, por un lado, de la supresión del aporte del Estado durante la administración correísta que produjo un grave déficit, si a esto se suma los presuntos malos manejos en algunas de las administraciones del IESS durante aquella época, además, la carga presupuestaria adicional que implica la ampliación de la cobertura médica del IESS sin un sustento económico que garantice su eficiencia, los resultados resultan realmente devastadores, y sería una demagogia peligrosa el no tomar medidas frente a una quiebra del IESS a mediano plazo, si las cosas siguen como están actualmente.

Por ello es necesario que el Estado junto con los afiliados, los jubilados y los patronos busquen una salida eficaz y justa, que no lesione derechos, para sacar al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social de la grave crisis en la cual se encuentra. Cerrar los ojos ante esta realidad, resultaría sencillamente funesto.