Indeseable

Catalina Sojos

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El protegido de Correa fue desalojado sin miramientos; sus últimas infidencias en torno al presidente de Ecuador, su forma de vida y  cuentas personales rebasaron su proverbial paciencia. El mayor enemigo de Estados Unidos está, por ahora, en manos de la justicia británica que, con su flema y rigidez, demostraron al mundo que la palabra es una sola y que la ley se cumple. “No hay enemigo chico” reza el refrán y el gobierno de Moreno puso en evidencia este adagio puesto que el paisito insignificante, al que se refería aquel que se trepaba por nuestras paredes hasta el punto de ensuciarlas en su demencia, optó por finalizar su magnánima propaganda de “derechos humanos” ante el mundo. Lejos, muy lejos de estos intríngulis políticos, nosotros, los insignificantes, indios, negros y mestizos hemos dejado un gasto más, oneroso por cierto. Ojalá y esta nueva anécdota vergonzosa  a nivel mundial, sirva para que nuestros mandatarios aprendan, de una vez por todas, que el paisito es mucho más que las cuotas de poder de una embajada y su cédula de ciudadanía tramposa. El daño no está en las fotos o documentos de Wikileaks, son las acciones de los poderosos las que se evidencian. Lamentablemente, lejos muy lejos también, la ética,  decencia y honradez,  palabras blasfemas en esta época siniestra. (O)