A trabajar por Cuenca   (parte i)

Eduardo Sánchez Sánchez

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Las elecciones dejaron sorpresas para muchos, otros tuvieron claro el cuadro y desde temprano. Los tiempos cambian y vienen innovaciones que son paralelas con nuevas praxis políticas, con reacciones sociales, con tecnología acorde a la época y el candidato triunfador de la alcaldía citó: “lo que se siembra se cosecha”.

El nuevo Consejo Cantonal debe tener un solo norte consensuado de trabajo dirigido al bienestar de los mandantes, no continuar en discusiones bizantinas que no conducen a forjar un mejor mañana, en una Cuenca digna de mejor suerte, de tener el respeto del Gobierno Central en atención acorde con su jerarquía, con su gran aporte al erario nacional. Nuestra Cuenca en el bicentenario de independencia no puede vivir en abandono, sin transporte aéreo ni vialidad, ambos determinantes en la atención al turismo, a la industria, al comercio y más asuntos inherentes al desarrollo austral.

Porque la verbosidad no puede continuar en baratillo de ofertas de un nuevo escenario deportivo para la tercera Ciudad del Ecuador, siempre postergada en varios campos, como el cultural, deportivo, vial, la movilidad de sus habitantes y vehículos,  seguridad en calles, parques y mercados, apoyo a los museos cuencanos que sufren un vía crucis.

Porque la Provincia debe funcionar en una conjunción de voluntades, retirándose las camisetas partidistas y colocándose la bandera de la Provincia, de la Ciudad para exigir al poder central una atención justa y acorde con las necesidades de esta región del Ecuador, con un proyecto de Ciudad planificado, honesto y técnico para el futuro.

Porque estamos cansados de cálculos electorales, de ausencia de vías periféricas que alivien una problemática creciente, vías de acceso y salida de la urbe, ausencia de educación vial y respeto por los peatones. (O)

A TRABAJAR POR CUENCA    (PARTE II)

                                                                                EDUARDO SÁNCHEZ SÁNCHEZ

Porque es impostergable la reducción en el número de vehículos particulares en nuestras calles mediante un sistema de control y mejora sustantiva de la transportación pública que sume al tranvía.  Porque la movilidad debe ofrecer seguridad y respeto por la tercera edad, por las Madres, por los niños, por las mujeres, por los cuencanos y reducción del conflicto colectivo en la degradación del aire citadino, cuya primordial función es la respiración humana.

Porque debemos urgentemente cuidar de las edificaciones que ciertamente tienen un valor patrimonial. Por controlar el uso de los espacios públicos como son las riveras de los ríos, emblemáticas áreas de la Cuenca de las Aguas, utilizadas todos los días por gente que camina, hacen gimnasia, respiran y disfrutan del maravilloso escenario de vida como corredores eólicos e hídricos, emporios de vida  en flora y fauna nativa y muchas veces endémica, venas hídricas a ser protegidas mediante una verdadera potamología sanitaria. No es posible concebir una Cuenca sin ríos.

Debemos incrementar una política de Ciudad por  áreas verdes, que hagan honor a la Cuenca de fuentes y flores, de espacios anti estrés y salud mental, porque los habitantes del siglo XXI somos diferentes a los de hace cien años,  porque los cuencanos debemos aprender a cuidarlos como nuestros que son. Porque esta urbe patrimonial debe distinguirse por la ornamentación y estética de parques, jardines, aceras, árboles, colinas reforestadas, cuidado extremo de pajonales andinos como fuentes hídricas que alimentan la vida y la hidroelectricidad.

Porque las Autoridades electas tienen que hacer un monolito de defensa por nuestra Tierra para exigir lo que por ecuatorianos nos merecemos, con el rompimiento del “centralismo absorbente” que frustra nuestras justas aspiraciones.