Fieles ratifican su fe en misa y procesión de Domingo de Ramos en Quito

El templo de San Francisco, en el centro histórico de la capital ecuatoriana, acogió este domingo a miles de feligreses católicos que, con arreglos florales y ornamentos de palma, ratificaron su fe en una ceremonia por Domingo de Ramos que fue el pistoletazo de salida a la Semana Santa quiteña.

617
Foto: Cortesía

Desde muy temprano en la mañana cientos de fieles se dieron cita al pie en la emblemática Basílica del Voto Nacional, uno de los templos neogóticos más imponentes de América, para una de la procesión que sirve de antesala a la ceremonia del Arrastre de Caudas el miércoles y la procesión de Jesús del Gran Poder el viernes.


Allí, centenares de devotos con ramos de palma, romero, laurel y otras plantas autóctonas los cedían a los párrocos franciscanos para su bendición, mientras voluntarios de la orden Jesús del Gran Poder regalaban ramos desde una camioneta.

La procesión avanzó desde la Plaza García Moreno, donde se encuentra el templo neogótico, hasta la Plaza de San Francisco, en un recorrido de menos de un kilómetro y medio por las calles del casco antiguo de Quito, y que pasó por delante del palacio presidencial de Carondelet.

En medio de fuertes medidas de seguridad, y muchos curiosos y devotos en los balcones, los participantes avanzaron entre cánticos, oraciones y alabanzas y evocaron la victoriosa entrada de Jesús a lomo de un burrito en Jerusalén mientras las multitudes lo aclamaban con palmas, según el Evangelio.

En el itinerario por Quito, el aroma a romero y palo santo inundaba las estrechas calles del casco antiguo, que conforme avanzaba la procesión se iban llenando de más y más gente.

Mientras marchaba en procesión con un ramo de romero, Dioselina, de 63 años, contó a Efe que acude a esta celebración todos los años desde la ciudad de Machachi, una decena de kilómetros al sur de la capital.

“Yo vengo siempre a esta procesión para pedir a Jesús por mi salud y la de toda mi familia”, señaló.

A los alrededor de dos mil personas que iban en procesión se sumaron otros devotos que ya se encontraban en la Plaza San Francisco, en la que los frailes franciscanos ofrecieron una misa campal.

“Esta es una oportunidad para meditar sobre nuestra vida y saber que así como Jesús entró a Jerusalén también puede entrar en nuestros hogares y familias y reinar nuestro país y sociedad para ser constructores de paz y unidad”, dijo a Efe el padre franciscano Freddy.

El religioso relató que la misa campal se realiza desde hace más de dos décadas y aseguró que, año tras año, un mayor número de personas participan en ambas ceremonias.

Para Luz Arteaga, en sus sesenta, la participación en los actos de Semana Santa es una obligación del calendario, porque “es lo más sagrado que tiene toda la comunidad católica”.

Y contó que entre las tradiciones del lugar esta la de llevarse el “ramo bendito” a su casa para ponerlo en un altar frente a Jesús, como prueba de fe.

Prueba de fe y también algo de superstición porque, una vez bendecido, se lo lleva a casa para quemarlo junto a una vela frente a la circunstancialidad de alguna desgracia.

Mariana Villalba, vendedora de imaginería y objetos religiosos junto a la iglesia de San Francisco, explicó en ese sentido que los ramos se dejar desecar y sirven “para ahuyentar las malas energías (en casa) y curar del espanto a los niños”.

Con 40 años a sus espaldas en este negocio, la Semana Santa es para ella, y otros tantos vendedores del casco antiguo, uno de los mejores momentos a nivel comercial.

Aunque el Domingo de Ramos es en teoría una jornada de regocijo, muchos de los creyentes, sobre todo los de mayor edad, acudían ya hoy de negro a las ceremonias.

Un negro que será aun más visible el miércoles en la Ceremonia del Arrastre de Caudas, un ritual funerario único en el mundo que rinde homenaje al sacrificio de Jesús en la cruz.

Se trata de uno de los eventos litúrgicos más tradicionales de la Semana Santa ecuatoriana, que se realiza en la Catedral Metropolitana de Quito, el último lugar del mundo donde aun se realiza. EFE