El Réquiem de Verdi por primera vez en Cuenca

Cuatro coros llegados de Loja, Pichincha, Montecristi más coro del Conservatorio José María Rodríguez están dentro del proyecto.

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Orquesta coro y solistas ensayaron con el fin de ensamblar la obra acorde a las exigencias. PSR

Giuseppe Verdi era un hombre anticlerical. “Mantente alejado de los curas” era una de sus frases más citadas. Al autor de algunas óperas -“Aída” entre ellas- la vida le golpeó con la muerte de dos grandes amigos: Gioachino Rossini (1868) y Alessandro Manzoni (1873).
Cuando el primero murió, planteó escribir una Misa de Réquiem en su honor. Intento fallido. Después, murió su amigo Manzoni, (poeta) retoma el proyecto de la misa y en mayo de 1874 la estrenó.
Sobre esta obra, la crítica dice: “La Misa no es una ópera ni lo pretende. Tiene ciertos préstamos de óperas anteriores de Verdi. Esta obra sacra exalta, más que a llorar a Manzoni. Se desarrolla como un continuo, donde las secciones se funden unas con otras y la orquesta rivaliza con las voces en expresividad”.
Hacer el “Réquiem de Verdi” no es fácil, exige un alto nivel de preparación, de estudio. Pero tampoco es difícil y, en un afán por mostrar que en Cuenca se producen propuestas de gran formato, el Coro Polifónico y la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Cuenca han preparado esta propuesta para presentarla en tres funciones: Hoy, a las 20:00, en la Catedral Vieja; mañana y el martes, a la misma hora, en el teatro Carlos Cueva Tamariz. Diez dólares cuesta el ingreso.
Un trabajo de gran envergadura. Estudios de obra y partituras por más de dos meses, tanto de solistas, coreutas, músicos y director.

En el Réquiem participan: un cuarteto de solistas, soprano, mezzo, tenor y bajo, coros y una orquesta romántica convencional, eso está bien claro en la cabeza del director William Vergara, quien con batuta en mano es el encargado de dirigir a todo el conjunto.

Poner en la tarima el Réquiem es resultado de una constancia. La versión de ahora aglutina a 200 artistas entre coreutas, músicos, cantantes líricos y director. Pero el mérito va más allá, por primera vez se junta -para un proyecto como este- a cuatro coros de cuatro ciudades del país: El Coro Lírico de Montecristi-Manabí; el Coro Pichincha; el Coro Polifónico del Municipio de Loja y el Coro Juvenil del Conservatorio José María Rodríguez.
A ellos se suman la soprano guayaquileña Ruth Díaz, la mezzosoprano quiteña Nataly Dávila, el tenor argentino Cristian Karim Taleb (que llegó al país para este trabajo) y el bajo barítono cuencano Diego Zamora. Mover a los coros y solistas es tarea de Priscila Urgilés. Ella, como cantante lírica, ha trabajado con coros de otras ciudades y ha percibido el nivel profesional y estableció los vínculos.

La sorpresa: el Coro de Montecristi, ciudad manabita donde se registra un movimiento coral interesante. La labor ha sido intensa de lado y lado. Previo a los ensayos finales, Priscila y William mantuvieron sesiones de trabajo en cada ciudad de donde provienen los coros invitados, donde transmitieron la visión de la obra.
Para William no fue extraño trabajar con el coro de Loja, tiempo atrás hizo con ellos la novena sinfonía de Beethoven. Con el coro de Montecristi sí, es nuevo y los ensayos dejaron ver el nivel que tienen. Con Pichincha la situación tuvo lo suyo. Vergara estará al frente comandando al conjunto.

Los instrumentistas han tenido un trabajo de estudio y adentramiento en la obra. PSR

Los cantantes líricos

Verdi hizo 26 óperas más este Réquiem que es una de sus composiciones emblemáticas y exige de músicos y cantantes líricos una alta preparación técnica, vocal, física, académica. Diego Zamora, uno de los cantantes líricos, conoce las exigencias de esta propuesta, la ha interpretado por dos ocasiones, esta es la tercera, pero ninguna es igual.

El Réquiem de Verdi llega por primera vez a Cuenca y con ella el argentino Cristian Karim Taleb. Para él, este Réquiem es el estreno como solista. Una obra compleja y difícil por su carga emocional. Llegar a Ecuador fue llegar con un trabajo previo con maestros de técnica y repertorio.
El reto exige superar situaciones y entre las más complejas el tiempo para ensayar y ensamblar una obra de esa magnitud. La soprano guayaquileña Ruth Díaz la interpretará por primera vez, y llegar a escena es producto de un estudio previo con diversas etapas.
Hace cinco años, la mezzosoprano quiteña Nataly Dávila fue parte del Réquiem como integrante del coro. Hoy es la primera vez que canta en solo. “Una obra espectacular. Es increíble como Verdi utiliza todos los elementos para pedir una salvación. Es una visión increíble porque Verdi insiste en esto del “Dies Irae” (días de ira, el día que el Señor vendrá a juzgarnos), dice la cantante lírica.

CÁPSULA

Las entradas están a la venta en Almacenes La Victoria (Centro, Estadio, Monay Shopping y Batán Shopping, boletería del Teatro los días del evento.