Nuevos vitrales luce San Alfonso

Tres instancias trabajaron para recuperar obras del francés Henry Louis Víctor Gesta.

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El proyecto de restauración de estos elementos inició en el 2009 como parte de un proceso integral de recuperación de la iglesia

La luz intensa del día resalta los colores de las imágenes religiosas plasmadas en el vitral. El manto rojo de Santa Ana, el manto azul de San Joaquín, el hábito púrpura-blanco de San Francisco de Sales, la casulla roja de San Alfonso; el rosetón del frontis del templo, estas y tantas otras imágenes que tiene el templo de San Alfonso se ven resplandecientes, luego del proceso de recuperación que se hiciera a cada una de las piezas.
Todos los vitrales plagados de arte sacro se recuperaron. Un total de 88 propuestas venidas desde Francia en los años 80 del siglo 19, obras del vitralista francés Henry Louis Víctor Gesta, y que instalaron en 1888 en el templo de arquitectura gótica se sometieron a un riguroso estudio y análisis técnico para mantenerlos en su originalidad.
El proyecto de restauración de estos elementos inició en el 2009 como parte de un proceso integral de recuperación de la iglesia. Dejarlos como están ahora es obra del arquitecto Patricio León junto a un equipo de restauradores profesionales.
Todo el proceso partió de la investigación a la calidad de los vitrales y la esencia que en ellos puso su autor. Con esos resultados fue indispensable realizar una salivación total y no parcial de las obras, pues tienen la firma de los mejores vitralistas europeos del siglo XIX.
El proceso tuvo la vigilancia de un técnico francés, quien avaló la autenticidad de las obras del autor y que el proyecto presentado por Patricio León era el adecuado. El concepto base para ejecutar las obras fue: “la mínima intervención posible”, y eso, por su calidad alta que obliga a cuidar hasta la mínima pieza en el transcurso del trabajo.

“Sacar una red completa de plomos significó revisar los 88 vitrales, 329 paneles con un total de 25.510 piezas” así fue esta labor. El tratamiento se hizo al plomo, a la estructura de soporte y a cada pieza que estuvieron incrustadas en las paredes; más, en el momento de extraerlos se puso el máximo cuidado y no producir daños, por lo tanto, se diseñó una estructura independiente que no afecta las paredes ni vitrales de gran valor, de tal forma que en el futuro reciban el mantenimiento que requieren.
“Se respetó en absoluto todos los procesos que cada pieza requería, para restaurarle en su color, en su diseño, en su forma y devolverlos tal y como fueron originalmente”, dijo León.
Luego de la entrega de los vitrales a la comunidad de los Sacerdotes Redentoristas se firmará un convenio para el mantenimiento periódico y constante cada uno o dos años mínimo. Antes de este proceso de recuperación, en 1990, los vitrales fueron intervenidos, obra de un artesano cuencano. La gran mayoría de los vitrales se respetaron en su integridad. Hay casos en los cuales se usaron pegas especiales para que no se pierda el cristal. (BSG)-(I)

250
mil dólares invirtieron el Municipio de Cuenca, Congregación, y Embajada de Francia en la restauración de los vitrales.