El Pedregal Azteca conmemora 30 años de de fundación

Emprendimiento mexicano instauró en Cuenca un nuevo estilo de restaurante

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Los creadores de El Pedregal Azteca Juan Manuel Ramos, mexicano; y, María Balarezo, cuencana, junto al diseñador Pablo, el primero de sus dos hijos. ACR

Un negocio culinario que marcó un nuevo estilo

Empresa familiar gastronómica que este 2019 inicia la transición a la nueva generación

Una casa muy colorida, exterior amarillo e interior pared tono cielo, pisos y sillas de gruesa madera, cactus la planta emblemática de México, máscaras artesanales, chiles, fotos y cartas antiguas y otros objetos con rasgos super fuertes de la cultura mexicana decoran “El Pedregal Azteca”, restaurante que cumple 30 años de fundación.

Es una empresa familiar creada por los esposos Juan Manuel Ramos, mexicano; y, María Balarezo Samaniego, cuencana, que desde este año será administrada por sus hijos Pablo, de 36 años, y Pedro Ramos Balarezo, de 31; pero los padres seguirán de cerca en el negocio.

Es que es imposible que Juan Manuel se deslinde de esta, su obra, que la instaló en el Ecuador en la época en la que se conocía de México solo a través del Chavo del 8, Cantinflas, películas antiguas de la época de Oro…con el Pedregal, él trajo a Cuenca tacos, tequila y mariachis.

Pero, realmente los tacos son el complemento, su aporte a la gastronomía ecuatoriana son los patos de diferentes regiones de la república mexicana.

Compra

Además, su restaurante no fue solo un negocio de compra y venta de comida internacional;
fundamentalmente de 1989 al 2000 se constituyó en un centro de concentración de la colonia de mexicanos.

Tal fue su impacto que en el Pedregal se solemnizaron fechas importantes como el Grito de Independencia de México cada 15 de septiembre y dentro de un aspecto satírico político Ramos, apenas perdió el PRI (partido que gobernó México 70 años) organizó una ofrenda de muertos para festejar con poemas, quema de incienso y palo santo en un ambiente mágico místico, rememora.

También rindió homenaje a Emiliano Zapata, Frida Kahlo, María Félix, Chabela Vargas…

Pero estas tres décadas tienen su origen en 1970, cuando Juan Manuel -sin saber que su segunda tierra sería Ecuador- recorría Roma como mochilero y le impactó tremendamente al ver una trattoría, pequeño restaurante típico de Italia en donde toda la familia trabaja en el servicio y dijo “algún día quisiera tener un restaurante con toda mi familia”.

Y el camino lo condujo. María Balarezo, cuando joven, viajó a México para un postgrado de Estudios Latinoamericanos y en la universidad se conoció con Juan Manuel, quien estudiaba Sociología, pero antes ya se había formado en Turismo.

Ella culminó su postgrado, y para ese entonces ya eran enamorados “nos caímos bien, ella terminó sus estudios, vino a Cuenca, pero yo vine tras ella, nos casamos y nos fuimos a México a vivir diez años, ahí nacieron nuestros hijos”, señala la cuencana, quien reconoce que no sabe cocinar, pero tiene el don para organizar el restaurante con el sabor gastronómico de su marido, con quien están casados 38 años.

Pero durante esos diez años, la familia con frecuencia viajaba al Ecuador y a Juan Manuel cada vez le iba gustando más Cuenca “las relaciones interpersonales, una ciudad chica pero bastante manejable, con muy buen nivel cultural, universidades, perspectivas para que los hijos estudien…”. (ACR)-(I)

Estrategias de marketing
para el trabajo diario

Juan Manuel y María decidieron radicarse en Cuenca, además, porque en ese entonces, el Distrito Federal estaba muy complicado, en 1988 ya eran 19 millones de habitantes y empezaba el problema de la contaminación por el smog, distancias, violencia, estrés…

Él expresó “Cuenca es el paraíso, entonces nos venimos acá con el proyecto del restaurante, pero desde el punto de vista cultural para no perder mis raíces y preservar la comida tradicional mexicana”.
Juan Manuel y María apostaron por Cuenca, pese a que estaban consolidándose en México: María era profesora de la UNAM y él estaba en la aviación (trabajador de tierra); como sociólogo incursionó en la política y era dirigente del Sindicato de Aeronoves de México.

Pero recuerda “en México, cuando cambió el Gobierno comenzó un régimen neoliberal y empezaron a venderse todas las empresas del gobierno…”.

Antes de instalarse en Ecuador, Juan Manuel caminó mucho, trabajó en varios hoteles en Cancún y Estados Unidos como recepcionista, ayudante de cocina, encargado de cristalería y más oficios y siempre, como hasta hoy, con un toque de energía positiva, risueño, coqueto…con una gran capacidad de diálogo lo que, según sus amigos, es precisamente uno de los imanes por los que los clientes son fieles a El Pedregal Azteca, a donde no solo llegan para comer, sino a mantener largas y amenas tertulias con sus dueños. (I)