Día Internacional del Agua

Como parte de los derechos a la salud de los seres humanos se precisa al agua como uno de los más relevantes y vitales.

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Esencial en la vida de todo ser humano, el agua se ha visto envuelta en un sinnúmero de acontecimientos que revelan una afección progresiva debido a varios factores como la intervención del mismo ser humano. Estos acontecimientos han llevado que en el 2010, la ONU declarara al 22 de marzo como el Día Internacional del Agua.

Cada año, esta fecha intenta promover el valor real del agua y su derivación en el acceso, el trato, la conservación y el uso eficaz. En estos nueve años, los estudios realizados han arrojado varios resultados que denotan cambios importantes y de impacto mundial que bien podrían ser causa de alertas para las siguientes generaciones.

Los resultados indican, por ejemplo, que cada año tres millones y medio de personas mueren debido a enfermedades relacionadas con la calidad del agua. Se precisa que décadas más adelante, en el 2050, el consumo de agua aumentará un 44% y sólo el 0.007% del agua existente en la Tierra será potable y se reduce cada año por la contaminación.

Hoy en varios lugares del mundo el agua potable consumible aún se ve deficiente en un 26%. En otros lugares las personas reciben agua pero que no es consumible, y en casos similares mujeres y niños tienen que caminar más de 10 kilómetros diarios para conseguir agua potable. Al menos 768 millones de personas en el mundo no tienen acceso al agua consumible.

El problema, para Andrés Martínez, docente e investigador en la Universidad de Cuenca, está en el mal uso del recurso y la inadecuada intervención del ser humano en la naturaleza en relación a la explotación de minas y petroleo.

Martínez enfatiza que no se ha otorgado el valor real al líquido vital, suponiendo entonces que hará falta que llegue la época “diamante” en la que sí se le otorgue ese valor.

“Al agua no le tomas en cuenta y no vemos su real valor porque la tenemos en gran cantidad y no dimensionamos realmente lo que cuesta, a diferencia de un diamante que por ser mucho más escaso su valor se incrementa y todos queremos tenerla. Deberíamos pensar que en algún momento el agua, obviamente, va a existir en escasez y todos vamos a querer protegerla y le vamos a dar mucho más valor que al diamante”.

Parte de las claves para el uso eficaz del agua está en lograr un cambio de hábitos en las culturas sociales en relación al medio ambiente. Es preciso mayor educación en el cuidado del líquido; la reinserción de métodos de renovación de recursos como la economía circular, y finalmente será necesario ejecutar políticas públicas que regulen su conservación.

En la actualidad los esfuerzos de las organizaciones mundiales y autoridades nacionales se inclinan a cuatro factores: lograr la meta de distribución del agua a sectores que se han visto privadas en su acceso, mejorar la calidad del líquido y reutilizarlo a través de métodos técnicos renovados, aplicar leyes que propicien el buen trato del agua en lugares de intervención minera y petrolera; y educar a la sociedad sobre el ahorro, conservación y uso eficaz.

En este sentido, ¿Es necesario más agua para la población? ¿O se están gestionando mal los recursos disponibles? ¿Cuáles son las mejores maneras para alcanzar soluciones? Parte de la respuesta, dice Martínez, está en una “buena gestión integral e integrada de recursos hídricos que permitan satisfacer las necesidades de la población con este liquido vital”. (HGV)