Comerciantes afectados tras incendio: “Queremos empezar de nuevo”

45 comerciantes a la espera de ayuda para nuevamente contar con un puesto de trabajo.

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Los comerciantes improvisaron la venta de ropa, calzado y otros objetos, sobre una acera ubicada frente al terreno donde se produjo el voraz incendio.

Este último fin de semana, los 45 comerciantes del popularmente conocido como “mercado de pulgas” improvisaron sus puestos de venta sobre una acera, al frente del terreno donde funcionaban sus locales que fueron consumidos por un voraz incendio, entre las calles Adolfo Torres y Francisco Carrasco, en las afueras del mercado 27 de Febrero, en Cuenca.

Ellos intentan retomar sus actividades que son llevadas a cabo únicamente los sábados y domingos.

Marcia Medina, una de las comerciantes, menciona que lo que desea es: “Empezar de nuevo”. Explica que su puesto de trabajo le ayudaba a llevar el sustento para su familia; ahora, al igual que el resto de perjudicados espera contar nuevamente con un lugar de trabajo.

Los comerciantes indicaron que uno de los pedidos de las entidades de control es la reparación de un muro que presenta trizaduras y deformaciones, el cual corresponde a un terreno contiguo al espacio donde permanecían sus locales. La finalidad sería evitar riesgos ante un posible desplome del mencionado muro.

Señalan que uno de los propietarios del terreno colindante -al que corresponde el muro- ya mantuvo conversaciones con los comerciantes.

También, esta semana esperan se efectúe la limpieza del terreno donde hasta el momento permanecen los escombros; a pesar que ya fueron desalojadas las estructuras metálicas que eran parte de las casetas que almacenaban ropa, electrodomésticos, muebles, artículos de plástico y más objetos.

El terreno es arrendado

En días anteriores, Bety Ordóñez, representante de los 45 comerciantes afectados, mencionó que los locales han funcionado en el terreno -que es arrendado- por ocho años y que se desconoce la causa del incendio; ella teme que el fuego fue provocado.

Detalló que la venta de los productos solo era efectuada los sábados y domingos, el resto de días el espacio permanecía cerrado. Además, se dejaba apagado los breakers eléctricos. También señaló que no es posible que haya existido una vela encendida.

Los comerciantes explicaron que entre los artículos que se quemaron existía cosas usadas y otras nuevas. Una de las vendedoras calculó que perdió al menos 1.500 dólares en mercadería; de otra la pérdida es variable. (KOQ)-(I)