¿Cómo prevenir contagios masivos en centros educativos?

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A little girl sitting in protective mask

Los establecimientos educativos son un foco de contagio de enfermedades, debido a que los niños comparten un mismo espacio y están en contacto permanente durante el juego y transporte escolar. Además, que su sistema inmune es más vulnerable al de un adulto, razón por la cual se enferman a menudo.
¿Cómo prevenir el contagio? La Dirección Médica de Laboratorios Bagó del Ecuador explica cuáles son las enfermedades más comunes en la etapa escolar, y las medidas de prevención para evitar que éstas se propaguen.
“Las enfermedades más comunes que se contraen en centros educativos son de tipo respiratoria, desde una gripe, resfríos, hasta bronquitis y neumonía; infecciones de la piel, molestias gastrointestinales como parasitosis, enfermedades eruptivas como varicela, entre otras. Éstas se pueden prevenir a través del cuidado de la salud del niño, la detección adecuada de la enfermedad y la buena higiene” señaló el Doctor Gregory Celis, Director Médico de Laboratorios Bagó del Ecuador.
● ¿Cuáles son las enfermedades más comunes?
Debido a que los niños aún no desarrollan anticuerpos para la mayoría de enfermedades, es fundamental adoptar medidas de cuidado ante la exposición a gérmenes, virus y bacterias. Para que las enfermedades de origen infeccioso no sean un dolor de cabeza recurrente para los padres de familia.
Sin embargo, cuando éstas se dan, es importante detectar los síntomas para controlar el estado de la enfermedad, a fin de evitar su empeoramiento, y contagio masivo. El doctor Gregory Celis cita cuáles son las enfermedades más típicas de tipo infecciosa, que afectan a los niños, junto a los síntomas y las formas de contagio:
– Conjuntivitis: Dada por el contacto de una persona contaminada a través de las secreciones conjuntivales u objetos contaminados. Genera lagrimeo, irritación, enrojecimiento de la conjuntiva, acompañado de ardor ante la luz y secreción.

– Parasitosis: La transmisión se da vía oral-fecal. Se produce de manera directa cuando el niño se lleva las manos infectadas con heces a la boca, mientras que la indirecta cuando hay contacto con objetos contaminados con heces, como alimentos y agua. Provoca dolor abdominal, diarrea, nausea y vomito.

– Parasitosis externas: Generalmente piojos y pulgas, a través del contacto directo persona – persona y también persona – animal. Ocasiona picazón en el área infectada, enrojecimiento y en ciertos casos dolor.

– Hepatitis vírica: Dada por transmisión oral-fecal. Se presenta en forma repentina, con malestar general, fiebre, náuseas, vómito, sensación de fatiga y dolor abdominal. Su característica más común que el paciente adopte un color amarillento.

– Infecciones víricas: Transmitidas a través de gotas de saliva al estornudar o toser. O simplemente al hablar o tocar una superficie contaminada.

● Paperas: Provoca fiebre alta, inflamación de una o las dos glándulas salivales cerca de las orejas. Además de inflamación testicular (en el 20% de los niños) que si se controla a tiempo no producirá esterilidad.
● Rubéola: Los síntomas aparecen en 2 o 3 semanas después de la exposición al virus. Incluye fiebre, dolor de cabeza, congestión nasal y secreciones líquidas, inflamación y enrojecimiento de los ojos, ganglios linfáticos agrandados y sensibles en la parte trasera del cuello y detrás de las orejas. Acompañado de un sarpullido fino y rosado que comienza en la cara y se disemina rápidamente hacia el torso y los brazos y piernas.
● Sarampión: Los signos se dan entre 10 y 14 días después de la exposición al virus. Inicia con fiebre, tos seca, resfrío, dolor de garganta, ojos inflamados (conjuntivitis), hasta provocar manchas blancas diminutas con centro blanco azulado y fondo rojo dentro de la boca. Y el conocido sarpullido de manchas grandes y planas en la piel.
● Varicela: Se presenta entre 10 y 21 días después de que el virus incuba. Las erupciones cutáneas o bultos rojos en la piel son el indicio más claro. Acompañado de fiebre, pérdida de apetito, dolor de cabeza, cansancio. Hasta desarrollar pequeñas ampollas llenas de líquido, que se rompen y forman costras que tardan varios días en curarse.
● Gripe y resfríos: Estas dos enfermedades suelen confundirse. Un resfriado se manifiesta de forma lenta, mientras que la gripe aparece repentinamente con síntomas más fuertes; incluye secreción nasal, estornudos, dolor de garganta, fiebre, dolor de cabeza. Cabe señalar que, el contagio de estas enfermedades puede desencadenar en complicaciones más agudas como bronquitis y neumonía.

● ¿Cómo prevenir el contagio?

El especialista Gregory Celis explica que existen medidas eficaces para prevenir infecciones y contagios en el ámbito escolar.
● Medidas de higiene: Tanto docentes como padres de familia deben inculcar a los niños hábitos como: baño diario, lavado de manos, ropa limpia, zapatos aseados, taparse la nariz y boca al estornudar. No llevarse objetos a la boca.
● Asepsia en los espacios: Las instalaciones educativas deben mantenerse ventiladas. Las superficies limpias y desinfectadas.
● Notificar a la escuela: Cuando el niño cursa una enfermedad se recomienda que permanezcan en casa, hasta su pronta recuperación acompañado de tratamiento médico.
● Estar al día en las vacunas: Es fundamental que los padres tengan al día su cartilla de vacunación, dotada por un médico general o el pediatra. Para prevenir enfermedades como: gripe, hepatitis B, varicela, sarampión, rubéola, paperas, diarrea por rotavirus, meningitis.
● Educación permanente: Debe ir acompañada por médicos familiares del centro educativo, para que padres, docentes y estudiantes puedan detectar a tiempo la enfermedad y acudan a un centro de salud. Para recibir el tratamiento adecuado, sin incurrir a la automedicación.