Política y delincuencia

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El Tribunal correspondiente de la Corte Nacional de Justicia acaba de condenar a prisión a dos agentes de seguridad a quienes encontró culpables del delito de plagio a Fernando Balda. Los dos agentes policiales fueron, según el Tribunal, los autores materiales del secuestro. Queda pendiente el juicio contra el ex secretario nacional de Inteligencia que se encuentra prófugo y que fue quien operativizó el secuestro. Igualmente contra el ex Presidente Correa, que habría sido según los acusadores, quien dispuso esa acción. Los dos agentes de seguridad no actuaron por su cuenta y riesgo. Alguien debió ordenarles realizar ese delito.
Los orígenes de esta compleja y sórdida historia se encuentran en las acusaciones que sobre diferentes temas -algunos de ellos de carácter personal-hizo el activista político Fernando Balda contra el gobierno y el ex mandatario. Perseguido por los dos juicios que contra él planteó el régimen correísta, abandonó el país y buscó refugio en Colombia. En agosto del año 2012, agentes de seguridad del Ecuador con el apoyo de delincuentes comunes colombianos intentaron secuestrar a Balda, quien a última hora fue liberado ante la presencia de gente que en la calle impidió ese secuestro.
La sola posibilidad de un gobierno que ordene un secuestro, es ya un hecho repudiable pues se trata de delincuencia. Rememora procedimientos sórdidos de dictaduras que en otros países obraron sin escrúpulos para perseguir y aniquilar a sus enemigos. Hoy, lo que hasta ahora era una hipótesis, ha sido comprobada con el dictamen de la Corte Judicial. Junto a este hecho repudiable coinciden otras denuncias en estos días de forjamientos de pruebas por parte de un alto funcionario correísta para inculpar a otras personas en diversos casos. A los innumerables casos de corrupción en el uso de fondos públicos vienen a sumarse manejos sórdidos de altas autoridades del gobierno correísta para perseguir a disidentes y opositores, reales o supuestos.